Las ondas del cabello, bailan sobre unos ojos
de mirada azabache, profunda y descarada.
Perfilan palomares los surcos de su boca,
dando vida a una risa, alegre como un beso.
Luce pechos altivos que rompen hacia el cielo
como astas de un toro al sol desafiantes;
y un ombligo que enciende claveles en mi pecho.
Sus labios, con los míos, aliento con aliento.
Me pierdo en las praderas de un paraíso eterno,
auroras me acompañan arropando silencios
Y el sexo ya embriagado del ron de su ternura
estalla en un concierto de ayes con mi abrazo.
Cuando en la serenata acaba nuestro juego,
las luna plateada nos dejan con su estela
una sonrisa cómplice y el beso de una estrella.
PepeSori
SafeCreative
Julio 2018
de mirada azabache, profunda y descarada.
Perfilan palomares los surcos de su boca,
dando vida a una risa, alegre como un beso.
Luce pechos altivos que rompen hacia el cielo
como astas de un toro al sol desafiantes;
y un ombligo que enciende claveles en mi pecho.
Sus labios, con los míos, aliento con aliento.
Me pierdo en las praderas de un paraíso eterno,
auroras me acompañan arropando silencios
Y el sexo ya embriagado del ron de su ternura
estalla en un concierto de ayes con mi abrazo.
Cuando en la serenata acaba nuestro juego,
las luna plateada nos dejan con su estela
una sonrisa cómplice y el beso de una estrella.
PepeSori
SafeCreative
Julio 2018
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