S.E. Avilés
Poeta Novato
Tu amor llegó a mi vida como una brisa marina,
fresca, limpia, inesperada y tranquila.
Mi alma navegaba en la cálida corriente de tu alma,
como en un suspiro, como en una playa.
Tus ardientes besos agitaron las aguas,
tus caricias encendieron todas las alarmas.
Tu cuerpo ansioso no permitió ninguna defensa,
mi cuerpo trémulo no pudo levar anclas.
La travesía se tornó accidentada,
la pasión febril desenfrenada.
Las olas del deseo nos mojaban,
el ardor y vehemencia nos ahogaban.
Y como un huracán, como una tormenta perfecta,
nuestros cuerpos se desbordaron.
En loco frenesí el clímax alcanzamos,
ansiosos y palpitantes, nuestros corazones reposaron.
Y como un leve oleaje, como una marejada,
mis ganas se unieron a tus ganas.
Levantaste tus velas, leve mis anclas.
Y navegamos nuevamente por ésas turbulentas aguas,
inundados de inquietud, sin querer llegar al sosiego, a la calma.
S.E. AVILES
fresca, limpia, inesperada y tranquila.
Mi alma navegaba en la cálida corriente de tu alma,
como en un suspiro, como en una playa.
Tus ardientes besos agitaron las aguas,
tus caricias encendieron todas las alarmas.
Tu cuerpo ansioso no permitió ninguna defensa,
mi cuerpo trémulo no pudo levar anclas.
La travesía se tornó accidentada,
la pasión febril desenfrenada.
Las olas del deseo nos mojaban,
el ardor y vehemencia nos ahogaban.
Y como un huracán, como una tormenta perfecta,
nuestros cuerpos se desbordaron.
En loco frenesí el clímax alcanzamos,
ansiosos y palpitantes, nuestros corazones reposaron.
Y como un leve oleaje, como una marejada,
mis ganas se unieron a tus ganas.
Levantaste tus velas, leve mis anclas.
Y navegamos nuevamente por ésas turbulentas aguas,
inundados de inquietud, sin querer llegar al sosiego, a la calma.
S.E. AVILES