Vengo de puntillas a buscar mi alma
al otro lado de la alcoba,
te miro,
tus ojos inventando ofrendas para mis ojos
se sumen en la espesura
en la oscuridad donde reposan los sueños.
No hay sed de aventuras en tus labios
silencio
ante el gesto sorprendido de los míos
sólo un sabor de imposible
que se hace inaccesible entre la bruma.
La lluvia es un manantial en tu ventana
allí dejo colgado un te quiero,
un pedazo de mi vida
unas poquitas letras que te hablen de mi
como recuerdo de esta orilla del océano.
Quizás haya un quiebre de voz
o hasta permanezca quieta, inmóvil
de pie bajo la lluvia
sin que me abraces.
un pedazo de mi vida
unas poquitas letras que te hablen de mi
como recuerdo de esta orilla del océano.
Quizás haya un quiebre de voz
o hasta permanezca quieta, inmóvil
de pie bajo la lluvia
sin que me abraces.
Ana Mercedes Villalobos
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