lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
No me sostiene el silencio
de las efigies del tiempo,
ni las raíces profundas
de un árbol sin hojas.
Se inclinan las palmeras
ante el empuje del viento,
desplazándose mi sombra
al último recodo
de una promesa escondida.
Me falta el aire,
me asfixia la mañana
mientras persigo tu alma.
¡Ay!... tu alma,
sola, y angustiada.
¡Que me cubran las tinieblas!
¡Que me atraviese la angustia!
Pero que nada ni nadie me arranque
el latido que late
en mi corazón y vientre.
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