César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aunque despotriques y me lances platos
sucios que me alcanzan en las alas
aunque me cortes la cara con tu hojilla de poemas
aunque vomites en las rosas que te di
y aunque hundas tu tacón en el grito de mi empeine
has de saber que yo te quiero
¿Por qué?
No sé
con ese extraño modo de querer, sí,
que te maldice porque me maldices.
Que te brinda el café de lo imposible
y que de noche te llama y te reclama
así le des el desdén de tu espalda,
y así te llame con una pedrada.
Cuerpo de agua, olas caderas,
nunca en calma
siempre amenazante guerra paz:
me negarás -lo sé-
cuando te diga que te quiero.
Te reirás de mí y yo, rabioso,
me desmentiré,
y buscaré tu carne con mis balas.
Mas has de saber, inefable mujer,
que a pesar de toda esa muerte
de la que sin reparos haces gala
y el veneno en la tormenta,
y los dardos obsidiana de mis alas...
yo te quiero.
¿Entendiste?...
Día final de julio, 2018. César el viejo loco.
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