lesmo
Poeta veterano en el portal
Que se quede en el Parnaso
Esa que es tan esquiva
y que vive en el Parnaso
no le quisiera hacer caso
y menos mientras escriba.
Una que es de carne y hueso
con tanta ternura mira
que es ella la que me inspira,
¿no me bastará con eso?
Al verla ya tengo prisa
para poner en papel
el delicioso clavel
que me enseña en su sonrisa.
No hace falta que presuma
ni que se pinte la boca
para que piense en la roca
con un encaje de espuma.
Si la sigo comparando
con la salada marea
es fácil que ya le vea
el garbo que tiene andando.
Pero no hace falta verla
y es por lo que consigo
llevarla siempre conmigo
con su carita de perla.
Y si fuera algún momento
que de mi lado marchara
tengo enseguida su cara
muy dentro del pensamiento.
Y me lo tomo con calma
lo del lápiz y el papel
porque es bien fácil en él
escribir sobre su alma.
Entonces, ¿para qué quiero
a esa que del Parnaso
llega apresurando el paso
para marcharse ligero?
Esa que es tan esquiva
y que vive en el Parnaso
no le quisiera hacer caso
y menos mientras escriba.
Una que es de carne y hueso
con tanta ternura mira
que es ella la que me inspira,
¿no me bastará con eso?
Al verla ya tengo prisa
para poner en papel
el delicioso clavel
que me enseña en su sonrisa.
No hace falta que presuma
ni que se pinte la boca
para que piense en la roca
con un encaje de espuma.
Si la sigo comparando
con la salada marea
es fácil que ya le vea
el garbo que tiene andando.
Pero no hace falta verla
y es por lo que consigo
llevarla siempre conmigo
con su carita de perla.
Y si fuera algún momento
que de mi lado marchara
tengo enseguida su cara
muy dentro del pensamiento.
Y me lo tomo con calma
lo del lápiz y el papel
porque es bien fácil en él
escribir sobre su alma.
Entonces, ¿para qué quiero
a esa que del Parnaso
llega apresurando el paso
para marcharse ligero?
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