Éramos tú y yo, y era el mundo
sólo una sábana blanca
girando silencioso en la penumbra.
Era mi piel bajo tus besos,
amándose.
Estábamos solos, tan cerca,
que te nombré deseo.
No cabía el tiempo entre los cuerpos.
Palpando a ciegas,
descubrimos el camino
que juntó nuestras manos.
En esa noche, en que escasearon horas,
cruzamos el umbral…
y te quedaste entre mis versos para siempre.
Ana Mercedes Villalobos
sólo una sábana blanca
girando silencioso en la penumbra.
Era mi piel bajo tus besos,
amándose.
Estábamos solos, tan cerca,
que te nombré deseo.
No cabía el tiempo entre los cuerpos.
Palpando a ciegas,
descubrimos el camino
que juntó nuestras manos.
En esa noche, en que escasearon horas,
cruzamos el umbral…
y te quedaste entre mis versos para siempre.
Ana Mercedes Villalobos
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