Artorius, mi estrella...

Lirae

Poeta que considera el portal su segunda casa
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Fue una noche sin estrellas cuando llegue a aquel pueblo apartado.
A aquella aldea de piel templada que me recibió con ganas.
Una tierra sin conflictos que mi alma no anegaba
y de amores susurrantes la llenaba.
Me paré en medio de aquel bosque
y aun temblando de miedo no me importo ver la oscuridad de la nada,
Mas comenzaron las estrellas sus desfiles y yo...
Yo ya no brillaba...las lágrimas me apagaban.

Apareció Sirio que como perro montó la guardia,
llenó mi castillo de carroña,
mi refugio de olores putrefactos.
Lució también Canopus que aunque escondida,
con dardos venenosos como las zorras que todo lo inundan,
palideció el cielo azul
cambió la quietud de mis estíos en guerra de tormentas infernales.
Y al final brillo Centauro, la estrella mas cercana,
la que todo lo abarca,
con figura de caballo y por tanto incomparable...
Y yo, como una simple Polaris
me quedé para marcar el rumbo del marino enamorado…
Nunca me perdí, el amor de mi cuidaba.
Pero entre los cambios de equinoccio,
cuando los polos celestes se desplazaron,
yo como estrella polar no fui la misma a través de los años…

Y así me encontró en el espacio de tiempo el gran Arturius,
el guardián del oso,
la estrella comparable al sol,
quien llenó de primavera el espacio y el tiempo
y quien con su brillo y con versos color naranja,
iluminó la oscuridad de la nada
y me sacó ilesa de aquel pueblo,
de aquella aldea de mentiras que mi luz había apagado.

SHA.

Al Ángel, al amor, a la estrella que siempre ilumina mis oscuridades, a quien a pesar de todas mis derrotas siempre se presenta como un soldado vencedor y de quien yo, soy su medalla más preciada...
Al poeta silencioso, que de amor, todo lo calla...
 
Última edición:
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Fue una noche sin estrellas cuando llegue a aquel pueblo apartado.
A aquella aldea de piel templada que me recibió con ganas.
Una tierra sin conflictos que mi alma no anegaba
y de amores susurrantes la llenaba.
Me paré en medio de aquel bosque
y aun temblando de miedo no me importo ver la oscuridad de la nada,
Mas comenzaron las estrellas sus desfiles y yo...
Yo ya no brillaba...las lágrimas me apagaban.

Apareció Sirio que como perro montó la guardia,
llenó mi castillo de carroña,
mi refugio de olores putrefactos.
Lució también Canopus que aunque escondida,
con dardos venenosos como las zorras que todo lo inundan,
palideció el cielo azul
cambió la quietud de mis estíos en guerra de tormentas infernales.
Y al final brillo Centauro, la estrella mas cercana,
la que todo lo abarca,
con figura de caballo y por tanto incomparable...
Y yo, como una simple Polaris
me quedé para marcar el rumbo del marino enamorado…
Nunca me perdí, el amor de mi cuidaba.
Pero entre los cambios de equinoccio,
cuando los polos celestes se desplazaron,
yo como estrella polar no fui la misma a través de los años…

Y así me encontró en el espacio de tiempo el gran Arturius,
el guardián del oso,
la estrella comparable al sol,
quien llenó de primavera el espacio y el tiempo
y quien con su brillo y con versos color naranja,
iluminó la oscuridad de la nada
y me sacó ilesa de aquel pueblo,
de aquella aldea de mentiras que mi luz había apagado.

SHA.

Al Ángel, al amor, a la estrella que siempre ilumina mis oscuridades, a quien a pesar de todas mis derrotas siempre se presenta como un soldado vencedor y de quien yo, soy su medalla más preciada...
Al poeta silencioso, que de amor, todo lo calla...
Muy bello poema amiga Sandra, toda una lección de astronomía y de sentimientos cristalinos que brotan de tu sensible pluma. ¿Te he dicho que me encantas? Abrazote vuela. Paco.
 
Constato con agradable asombro que, te has vuelto a las estrellas (como la constelación de tu nombre...LYRAE, cuya estrella más brillante, VEGA, será la próxima Polaris dentro de 13500 años). Seguro que para entonces, volverás a estar por este mundo, ya algo distinto, siendo Vega, la estrella de tantos marineros que en sus oscuras noches, te buscarán para hallar el norte hacia dónde encarar sus resquebradas naves y sus ajadas almas...

Dos besos
 
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Fue una noche sin estrellas cuando llegue a aquel pueblo apartado.
A aquella aldea de piel templada que me recibió con ganas.
Una tierra sin conflictos que mi alma no anegaba
y de amores susurrantes la llenaba.
Me paré en medio de aquel bosque
y aun temblando de miedo no me importo ver la oscuridad de la nada,
Mas comenzaron las estrellas sus desfiles y yo...
Yo ya no brillaba...las lágrimas me apagaban.

Apareció Sirio que como perro montó la guardia,
llenó mi castillo de carroña,
mi refugio de olores putrefactos.
Lució también Canopus que aunque escondida,
con dardos venenosos como las zorras que todo lo inundan,
palideció el cielo azul
cambió la quietud de mis estíos en guerra de tormentas infernales.
Y al final brillo Centauro, la estrella mas cercana,
la que todo lo abarca,
con figura de caballo y por tanto incomparable...
Y yo, como una simple Polaris
me quedé para marcar el rumbo del marino enamorado…
Nunca me perdí, el amor de mi cuidaba.
Pero entre los cambios de equinoccio,
cuando los polos celestes se desplazaron,
yo como estrella polar no fui la misma a través de los años…

Y así me encontró en el espacio de tiempo el gran Arturius,
el guardián del oso,
la estrella comparable al sol,
quien llenó de primavera el espacio y el tiempo
y quien con su brillo y con versos color naranja,
iluminó la oscuridad de la nada
y me sacó ilesa de aquel pueblo,
de aquella aldea de mentiras que mi luz había apagado.

SHA.

Al Ángel, al amor, a la estrella que siempre ilumina mis oscuridades, a quien a pesar de todas mis derrotas siempre se presenta como un soldado vencedor y de quien yo, soy su medalla más preciada...
Al poeta silencioso, que de amor, todo lo calla...
Navegando cielos, cabalgando noches, alumbrando mares pasa la estrella la vida. Esa estrella que vemos, Polar que guía, que abre firmamentos, que espera encontrar al ser alado que la arranque del cielo, que la haga niña, que le hable de amores, que le enseñe los rincones a donde su luz no llega...
Preciosas imágenes las que dejas en tus versos. Nos hacen soñar a quienes nos tenemos por poetas. Estrellas que surgen de la canción de Ilúvatar y nosotros nos encontramos gracias a tu pluma. Un cariñoso abrazo.
 
Muy bello poema amiga Sandra, toda una lección de astronomía y de sentimientos cristalinos que brotan de tu sensible pluma. ¿Te he dicho que me encantas? Abrazote vuela. Paco.
Mi estimado Valiente, cuanto llevo sin leerte...verdaderamente me estoy perdiendo muchas buenas lecturas...Tengo que volver por mis jornadas, o por las marcas que las estrellas han dejado y encontrar de nuevo tus letras :)
Gracias Paco...Disculpa que lo agradezca después de un año...
Un fuerte Abrazo.
 
Navegando cielos, cabalgando noches, alumbrando mares pasa la estrella la vida. Esa estrella que vemos, Polar que guía, que abre firmamentos, que espera encontrar al ser alado que la arranque del cielo, que la haga niña, que le hable de amores, que le enseñe los rincones a donde su luz no llega...
Preciosas imágenes las que dejas en tus versos. Nos hacen soñar a quienes nos tenemos por poetas. Estrellas que surgen de la canción de Ilúvatar y nosotros nos encontramos gracias a tu pluma. Un cariñoso abrazo.
Gracias luis, por narrar tan bien todo lo que habitaba en estos versos...Gracias a Dios, esa noche pasó, a ese día ya se le puede llamar ayer.
Como dicen por ahí, lo que no te mata te hace más fuerte...En mi caso creo que siempre ha sido así...Y esos sueños, en esas galaxias tan oscuras y mezquinas ya los traspaso como aire que no se puede atrapar...
Un fuerte abrazo agradecido.
 
Dulce, bello y delicioso desfile de estrellas... en este poema tan personal, que se abre como una flor y nos revela sus profundas intimidades, llenas de ese vaho melancólico... que nos atrapa. Como le digo compañera, tiene esa tangible sensibilidad que conmueve, y le da vida
a tus poemas. Bello sentir.
 
Dulce, bello y delicioso desfile de estrellas... en este poema tan personal, que se abre como una flor y nos revela sus profundas intimidades, llenas de ese vaho melancólico... que nos atrapa. Como le digo compañera, tiene esa tangible sensibilidad que conmueve, y le da vida
a tus poemas. Bello sentir.
Gracias, Iván.
Al principio, no era ni un poema, ni siquiera un intento de escrito...Al amanecer, solo era un pensamiento al que le puse letras...
Saludos...
 

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