• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Descripción-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay esencias y perfumes

de naranja y esqueletos de almendras

tirados por los suelos, como vainas

de elementales árboles frutales.

Hay un cuerpo que se doblega

y una fragancia que exige su nomenclatura,

y un estallido demencial de nominales

ausencias espirituales. Hay

un bosque y un monte interminable,

depredadores insignes y lagartos,

dedos con las yemas desvanecidas

y carpetas repletas de signos oscuros.

Hay vehículos de luna y carretones abandonados,

y una fragua de materiales que ahora

todos vituperan y desprecian. Hay

un cúmulo de nubes oscilantes, de

trémulos elementos decorativos, féretros

y alguna orquesta que preside un viejo

alcalde pueblerino. Hay cobras

deleznables y tarros de sangre y melazas

de fruta y lunas inviolables, y cascotes

de tierra apelmazada en lugares recónditos

e infranqueables. Hay cráneos desvencijados

que se columpian como pueden

al sol de noviembre, y una fecha inscrita

sobre el cadáver de un puerco, y una nota

indescifrable que augura sanciones.

Hay un sueño de espuma, y un colchón obsoleto,

y nubes y estaciones de metro desordenadas.

Hay un armatoste de cerebros y astros colmados

de salitre, y un armazón de cerraduras colgadas

de los muñones. Hay

un cierto aroma a podredumbre, a cáscaras

insaciables, a fórmulas enterradas

de golpes secretos y testículos oblongos.

Hay un lirio inmenso atacando las fronteras

y acacias sobre cítricos palomares, excrementos

y fosas de acémilas estancas y habitaciones;

un número insondable de puertas y ceniceros,

de iris y de hojas apuntaladas sobre nítricos paisajes.

©
 
Hay esencias y perfumes

de naranja y esqueletos de almendras

tirados por los suelos, como vainas

de elementales árboles frutales.

Hay un cuerpo que se doblega

y una fragancia que exige su nomenclatura,

y un estallido demencial de nominales

ausencias espirituales. Hay

un bosque y un monte interminable,

depredadores insignes y lagartos,

dedos con las yemas desvanecidas

y carpetas repletas de signos oscuros.

Hay vehículos de luna y carretones abandonados,

y una fragua de materiales que ahora

todos vituperan y desprecian. Hay

un cúmulo de nubes oscilantes, de

trémulos elementos decorativos, féretros

y alguna orquesta que preside un viejo

alcalde pueblerino. Hay cobras

deleznables y tarros de sangre y melazas

de fruta y lunas inviolables, y cascotes

de tierra apelmazada en lugares recónditos

e infranqueables. Hay cráneos desvencijados

que se columpian como pueden

al sol de noviembre, y una fecha inscrita

sobre el cadáver de un puerco, y una nota

indescifrable que augura sanciones.

Hay un sueño de espuma, y un colchón obsoleto,

y nubes y estaciones de metro desordenadas.

Hay un armatoste de cerebros y astros colmados

de salitre, y un armazón de cerraduras colgadas

de los muñones. Hay

un cierto aroma a podredumbre, a cáscaras

insaciables, a fórmulas enterradas

de golpes secretos y testículos oblongos.

Hay un lirio inmenso atacando las fronteras

y acacias sobre cítricos palomares, excrementos

y fosas de acémilas estancas y habitaciones;

un número insondable de puertas y ceniceros,

de iris y de hojas apuntaladas sobre nítricos paisajes.

©
Tan real como la vida misma a poco que extendamos la mirada.
Jazmín
 
Hay esencias y perfumes

de naranja y esqueletos de almendras

tirados por los suelos, como vainas

de elementales árboles frutales.

Hay un cuerpo que se doblega

y una fragancia que exige su nomenclatura,

y un estallido demencial de nominales

ausencias espirituales. Hay

un bosque y un monte interminable,

depredadores insignes y lagartos,

dedos con las yemas desvanecidas

y carpetas repletas de signos oscuros.

Hay vehículos de luna y carretones abandonados,

y una fragua de materiales que ahora

todos vituperan y desprecian. Hay

un cúmulo de nubes oscilantes, de

trémulos elementos decorativos, féretros

y alguna orquesta que preside un viejo

alcalde pueblerino. Hay cobras

deleznables y tarros de sangre y melazas

de fruta y lunas inviolables, y cascotes

de tierra apelmazada en lugares recónditos

e infranqueables. Hay cráneos desvencijados

que se columpian como pueden

al sol de noviembre, y una fecha inscrita

sobre el cadáver de un puerco, y una nota

indescifrable que augura sanciones.

Hay un sueño de espuma, y un colchón obsoleto,

y nubes y estaciones de metro desordenadas.

Hay un armatoste de cerebros y astros colmados

de salitre, y un armazón de cerraduras colgadas

de los muñones. Hay

un cierto aroma a podredumbre, a cáscaras

insaciables, a fórmulas enterradas

de golpes secretos y testículos oblongos.

Hay un lirio inmenso atacando las fronteras

y acacias sobre cítricos palomares, excrementos

y fosas de acémilas estancas y habitaciones;

un número insondable de puertas y ceniceros,

de iris y de hojas apuntaladas sobre nítricos paisajes.

©
Què imàgenes. No digo increìbles porque son creìbles, pero es tu manera
de exponerlas en versos. De pronto apocalìptico; o bien, abandono, infiernos
y formas que son como no agradables de ver. Existe un submundo desconocido
y de todo se puede encontrar. Nada es tan extraño. Hasta olores perceptibles.
Se recrean las imàgenes en la mente del lector y es como si se pasara a otra
dimensiòn, pero eso mismo hay aquì, sòlo sucede que cerramos los ojos.
Un abrazo, Ben. Muchas gracias.
 
Què imàgenes. No digo increìbles porque son creìbles, pero es tu manera
de exponerlas en versos. De pronto apocalìptico; o bien, abandono, infiernos
y formas que son como no agradables de ver. Existe un submundo desconocido
y de todo se puede encontrar. Nada es tan extraño. Hasta olores perceptibles.
Se recrean las imàgenes en la mente del lector y es como si se pasara a otra
dimensiòn, pero eso mismo hay aquì, sòlo sucede que cerramos los ojos.
Un abrazo, Ben. Muchas gracias.


Muchas gracias Elisalle por tu extenso comentario y tu forma de desgranar el análisis del mismo. Un abrazo!
 
Hay esencias y perfumes

de naranja y esqueletos de almendras

tirados por los suelos, como vainas

de elementales árboles frutales.

Hay un cuerpo que se doblega

y una fragancia que exige su nomenclatura,

y un estallido demencial de nominales

ausencias espirituales. Hay

un bosque y un monte interminable,

depredadores insignes y lagartos,

dedos con las yemas desvanecidas

y carpetas repletas de signos oscuros.

Hay vehículos de luna y carretones abandonados,

y una fragua de materiales que ahora

todos vituperan y desprecian. Hay

un cúmulo de nubes oscilantes, de

trémulos elementos decorativos, féretros

y alguna orquesta que preside un viejo

alcalde pueblerino. Hay cobras

deleznables y tarros de sangre y melazas

de fruta y lunas inviolables, y cascotes

de tierra apelmazada en lugares recónditos

e infranqueables. Hay cráneos desvencijados

que se columpian como pueden

al sol de noviembre, y una fecha inscrita

sobre el cadáver de un puerco, y una nota

indescifrable que augura sanciones.

Hay un sueño de espuma, y un colchón obsoleto,

y nubes y estaciones de metro desordenadas.

Hay un armatoste de cerebros y astros colmados

de salitre, y un armazón de cerraduras colgadas

de los muñones. Hay

un cierto aroma a podredumbre, a cáscaras

insaciables, a fórmulas enterradas

de golpes secretos y testículos oblongos.

Hay un lirio inmenso atacando las fronteras

y acacias sobre cítricos palomares, excrementos

y fosas de acémilas estancas y habitaciones;

un número insondable de puertas y ceniceros,

de iris y de hojas apuntaladas sobre nítricos paisajes.

©

Leer y cerrar los ojos, extenderse entre esas dimensiones
que pueden parecer extrañas pero contienten una realidad
soñada. existen pues las formas, el abandono y todo ese espacio
creado desde una forma artistica increible. excelente.
saludos de luzyabsenta
 
Hay esencias y perfumes

de naranja y esqueletos de almendras

tirados por los suelos, como vainas

de elementales árboles frutales.

Hay un cuerpo que se doblega

y una fragancia que exige su nomenclatura,

y un estallido demencial de nominales

ausencias espirituales. Hay

un bosque y un monte interminable,

depredadores insignes y lagartos,

dedos con las yemas desvanecidas

y carpetas repletas de signos oscuros.

Hay vehículos de luna y carretones abandonados,

y una fragua de materiales que ahora

todos vituperan y desprecian. Hay

un cúmulo de nubes oscilantes, de

trémulos elementos decorativos, féretros

y alguna orquesta que preside un viejo

alcalde pueblerino. Hay cobras

deleznables y tarros de sangre y melazas

de fruta y lunas inviolables, y cascotes

de tierra apelmazada en lugares recónditos

e infranqueables. Hay cráneos desvencijados

que se columpian como pueden

al sol de noviembre, y una fecha inscrita

sobre el cadáver de un puerco, y una nota

indescifrable que augura sanciones.

Hay un sueño de espuma, y un colchón obsoleto,

y nubes y estaciones de metro desordenadas.

Hay un armatoste de cerebros y astros colmados

de salitre, y un armazón de cerraduras colgadas

de los muñones. Hay

un cierto aroma a podredumbre, a cáscaras

insaciables, a fórmulas enterradas

de golpes secretos y testículos oblongos.

Hay un lirio inmenso atacando las fronteras

y acacias sobre cítricos palomares, excrementos

y fosas de acémilas estancas y habitaciones;

un número insondable de puertas y ceniceros,

de iris y de hojas apuntaladas sobre nítricos paisajes.

©
Realmente una maravilla... me encanta lo bien que te expresas en tu forma de escribir amigo Ben, una maravilla de metáforas y hallazgos surrealistas, enhorabuena. Un abrazo, felices días.
 
Hay esencias y perfumes

de naranja y esqueletos de almendras

tirados por los suelos, como vainas

de elementales árboles frutales.

Hay un cuerpo que se doblega

y una fragancia que exige su nomenclatura,

y un estallido demencial de nominales

ausencias espirituales. Hay

un bosque y un monte interminable,

depredadores insignes y lagartos,

dedos con las yemas desvanecidas

y carpetas repletas de signos oscuros.

Hay vehículos de luna y carretones abandonados,

y una fragua de materiales que ahora

todos vituperan y desprecian. Hay

un cúmulo de nubes oscilantes, de

trémulos elementos decorativos, féretros

y alguna orquesta que preside un viejo

alcalde pueblerino. Hay cobras

deleznables y tarros de sangre y melazas

de fruta y lunas inviolables, y cascotes

de tierra apelmazada en lugares recónditos

e infranqueables. Hay cráneos desvencijados

que se columpian como pueden

al sol de noviembre, y una fecha inscrita

sobre el cadáver de un puerco, y una nota

indescifrable que augura sanciones.

Hay un sueño de espuma, y un colchón obsoleto,

y nubes y estaciones de metro desordenadas.

Hay un armatoste de cerebros y astros colmados

de salitre, y un armazón de cerraduras colgadas

de los muñones. Hay

un cierto aroma a podredumbre, a cáscaras

insaciables, a fórmulas enterradas

de golpes secretos y testículos oblongos.

Hay un lirio inmenso atacando las fronteras

y acacias sobre cítricos palomares, excrementos

y fosas de acémilas estancas y habitaciones;

un número insondable de puertas y ceniceros,

de iris y de hojas apuntaladas sobre nítricos paisajes.

©
Ayyy Ben, todo lo que nombras y describes con intenso lirismo, todo eso existe en la Tierra y en la naturaleza del hombre, todo formando parte de un paisaje variado, de sensaciones diversas que nos hieren y nos hacen sentir trascendentes... y hay belleza y profundidad en tus creativas y originales letras. Encantada de leerte amigo, muchos besos con cariño y admiración.......muááá´aaáacksssss...
 
Ayyy Ben, todo lo que nombras y describes con intenso lirismo, todo eso existe en la Tierra y en la naturaleza del hombre, todo formando parte de un paisaje variado, de sensaciones diversas que nos hieren y nos hacen sentir trascendentes... y hay belleza y profundidad en tus creativas y originales letras. Encantada de leerte amigo, muchos besos con cariño y admiración.......muááá´aaáacksssss...


Muy agradecido quedo, Loma, recibe mi efusivo abrazo!!
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba