debiloto
Poeta adicto al portal
Tirado a tu pecho me desplomo,
con ansias de beberte como un niño,
pero al instante descubro que eres mía,
ya no como madre, como mujer amada mía.
Ya no puedo mojar mis lágrimas en tus pupilas,
debo ser el remanso de tus emociones,
a veces prestándote mis oídos,
o hablándote con mis ojos y mi boca.
Ya siento ser tu guía en este mundo,
al igual que mi madre fue la mía,
pero aquel niño pequeño ha madurado,
se ha convertido en amor para tu vida.
Se mezclan los recuerdos de aquel niño,
con profundo placer al ver tu cuerpo,
la diferencia estriba en emociones,
ya no ere hambre, eres necesidad.
Hermosos son tus ojos vivos,
a la miel de los mismos me he prendido,
para vivir en éxtasis de emociones,
qué mundo me trajiste mujer, ya no hay olvido.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
con ansias de beberte como un niño,
pero al instante descubro que eres mía,
ya no como madre, como mujer amada mía.
Ya no puedo mojar mis lágrimas en tus pupilas,
debo ser el remanso de tus emociones,
a veces prestándote mis oídos,
o hablándote con mis ojos y mi boca.
Ya siento ser tu guía en este mundo,
al igual que mi madre fue la mía,
pero aquel niño pequeño ha madurado,
se ha convertido en amor para tu vida.
Se mezclan los recuerdos de aquel niño,
con profundo placer al ver tu cuerpo,
la diferencia estriba en emociones,
ya no ere hambre, eres necesidad.
Hermosos son tus ojos vivos,
a la miel de los mismos me he prendido,
para vivir en éxtasis de emociones,
qué mundo me trajiste mujer, ya no hay olvido.
JUAN CARLOS VILLANUEVA