Aferrada a tu piel con las
manos pobladas de tiempo,
me asomo con sigilo al otro
lado de la luz, donde se
pierde la mirada.
Hoy todo me retiene
y me separa, como
un soplo de aire sediento
de esperanza.
manos pobladas de tiempo,
me asomo con sigilo al otro
lado de la luz, donde se
pierde la mirada.
Hoy todo me retiene
y me separa, como
un soplo de aire sediento
de esperanza.
Me escribo desde el eco
de mi cuerpo que se repite
en el sosiego de la noche,
inquieta por esa parte
de ti que se ausenta
o esa voz que se sembró
en mis entrañas,
donde las letras
no perciben mi presencia,
sólo me guían en la penumbra
hasta asomarse al horizonte.
de mi cuerpo que se repite
en el sosiego de la noche,
inquieta por esa parte
de ti que se ausenta
o esa voz que se sembró
en mis entrañas,
donde las letras
no perciben mi presencia,
sólo me guían en la penumbra
hasta asomarse al horizonte.
Entonces pactamos la tregua,
mientras intento descubrir,
el lenguaje del amor en que callamos.
mientras intento descubrir,
el lenguaje del amor en que callamos.
Ana Mercedes Villalobos
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