José Ignacio Ayuso Diez
Epicuro y la ataraxia, sin miedos ...
Recordando a Federico García Lorca,
en la madrugada del 18 de agosto hará 82 años
que lo asesinaron...
en la madrugada del 18 de agosto hará 82 años
que lo asesinaron...
“Lorca no se ha ido…”
Lorca no se ha ido,
nos lo arrebataron.
Aún hoy no se,
si es en sueños
o quiero creer,
que se encuentra
en alguna fragua escondido
o en el desván donde juegan los niños,
o con la luna, ganando tiempo al olvido.
Quién puede olvidar
a aquel poeta liberal
amante de la prosa
y del versar.
Aquel músico juvenil
de suave piano
y fan del son
de los negros cubanos,
compañero de la sempiterna luna
y la soledad,
que tuvo como
“sangrienta” misión
unas Bodas que narrar.
Amante del vivir
y su diversidad,
su chaqueta no mudaba
ni cambiaba de color.
Respetaba
el libre pensamiento
y debatía en la misma mesa
con la brisa y con el viento.
Pero aquella noche de verano
en un camino de polvo y tierra
su rastro de vida se perdió,
bajo la atenta mirada
de la asustada luna nueva
que iluminara la “Danza de muerte”
del “mascarón y su vihuela ”.
Dicen que allí fue su final,
pero aún hoy se le sigue buscando
en el barranco de Víznar.
¿Quién sabe?
Quizá se encuentre vagando
desorientado y desconcertado,
preguntándose …dónde está el otro “mascarón”?
…el de la Libertad-.
Lorca no se ha ido,
nos lo arrebataron.
Aún hoy no se,
si es en sueños
o quiero creer,
que se encuentra
en alguna fragua escondido
o en el desván donde juegan los niños,
o con la luna, ganando tiempo al olvido.
Quién puede olvidar
a aquel poeta liberal
amante de la prosa
y del versar.
Aquel músico juvenil
de suave piano
y fan del son
de los negros cubanos,
compañero de la sempiterna luna
y la soledad,
que tuvo como
“sangrienta” misión
unas Bodas que narrar.
Amante del vivir
y su diversidad,
su chaqueta no mudaba
ni cambiaba de color.
Respetaba
el libre pensamiento
y debatía en la misma mesa
con la brisa y con el viento.
Pero aquella noche de verano
en un camino de polvo y tierra
su rastro de vida se perdió,
bajo la atenta mirada
de la asustada luna nueva
que iluminara la “Danza de muerte”
del “mascarón y su vihuela ”.
Dicen que allí fue su final,
pero aún hoy se le sigue buscando
en el barranco de Víznar.
¿Quién sabe?
Quizá se encuentre vagando
desorientado y desconcertado,
preguntándose …dónde está el otro “mascarón”?
…el de la Libertad-.
José I.