Estoy
en el beso desértico
que fusiona en tu garganta
en el rocío absurdo de las mañanas incoloras
de domingo.
Soy orificio
de una puerta
que nadie golpea
y pistilos de flores
que aún no nacen
tú
mi único refugio
de versos
en mis libros
íntimos.
Estás
en todas
las palabras
que hice mías,
antes, ahora y después resolviendo
una maleta
de sentimientos
invernales.
La melancolía
es una guitarra
que hoy tocamos
una brasa que a falta de un soplido estalla.
Estamos
a punto del amor
que hace bien, amor
que es estrella, madero, barco y brisa.
Estamos
a la espera de la marea menguante
y del instante
en que tu verso
sea
mi poesía.
en el beso desértico
que fusiona en tu garganta
en el rocío absurdo de las mañanas incoloras
de domingo.
Soy orificio
de una puerta
que nadie golpea
y pistilos de flores
que aún no nacen
tú
mi único refugio
de versos
en mis libros
íntimos.
Estás
en todas
las palabras
que hice mías,
antes, ahora y después resolviendo
una maleta
de sentimientos
invernales.
La melancolía
es una guitarra
que hoy tocamos
una brasa que a falta de un soplido estalla.
Estamos
a punto del amor
que hace bien, amor
que es estrella, madero, barco y brisa.
Estamos
a la espera de la marea menguante
y del instante
en que tu verso
sea
mi poesía.