Camino a Quito

Lyda_de_Jerico

Poeta recién llegado
Mis ojos inquietos no descansan,
guardan con asombro en la memoria
paisajes que en mi mente danzan,
porque son ya parte de mi historia.

De las montañas que acunaron mi vida,
voy bajando hacia el valle que se extiende
sin lomas, sin bajadas, ni subidas
sobre la planicie que en el horizonte se pierde.

Y, al final, retomaré el camino de los Andes,
ascenderé despacio hacia tierras ancestrales
al encuentro con su pasado grande
que vigila en calma, el volcán de Ipiales.

En mi ascenso divisaré a lo lejos,
la belleza de una nación hermana
que me traerá recuerdos viejos
de pasillos y valses que mi madre cantaba.

Ecuador, tu belleza asombrará mi alma
como lo hacen mis farallones,
mientras tus nevados y su aparente calma,
aguardan para llenarme de emociones.

Ecuador envuelto en copos de nieve
espérame bajo cielos ovejunos,
deja que recorra tu irregular relieve,
baje a tus playas y goce tus montunos.

Querido pueblo del Ecuador,
aguarda pues, mi llegada envuelto en lana,
en alpaca o en el más cálido algodón,
allá en Quito, Tulcán o en la cima del Antisana.

Lyda de Jericó.
 
Mis ojos inquietos no descansan,
guardan con asombro en la memoria
paisajes que en mi mente danzan,
porque son ya parte de mi historia.

De las montañas que acunaron mi vida,
voy bajando hacia el valle que se extiende
sin lomas, sin bajadas, ni subidas
sobre la planicie que en el horizonte se pierde.

Y, al final, retomaré el camino de los Andes,
ascenderé despacio hacia tierras ancestrales
al encuentro con su pasado grande
que vigila en calma, el volcán de Ipiales.

En mi ascenso divisaré a lo lejos,
la belleza de una nación hermana
que me traerá recuerdos viejos
de pasillos y valses que mi madre cantaba.

Ecuador, tu belleza asombrará mi alma
como lo hacen mis farallones,
mientras tus nevados y su aparente calma,
aguardan para llenarme de emociones.

Ecuador envuelto en copos de nieve
espérame bajo cielos ovejunos,
deja que recorra tu irregular relieve,
baje a tus playas y goce tus montunos.

Querido pueblo del Ecuador,
aguarda pues, mi llegada envuelto en lana,
en alpaca o en el más cálido algodón,
allá en Quito, Tulcán o en la cima del Antisana.

Lyda de Jericó.
Bellos paisajes y sentimientos dibujas en tus sensibles y nostálgicos versos, si la tierra nos llama nos tiembla todo. Abrazote vuela amiga Lyda. Paco.
 
Mis ojos inquietos no descansan,
guardan con asombro en la memoria
paisajes que en mi mente danzan,
porque son ya parte de mi historia.

De las montañas que acunaron mi vida,
voy bajando hacia el valle que se extiende
sin lomas, sin bajadas, ni subidas
sobre la planicie que en el horizonte se pierde.

Y, al final, retomaré el camino de los Andes,
ascenderé despacio hacia tierras ancestrales
al encuentro con su pasado grande
que vigila en calma, el volcán de Ipiales.

En mi ascenso divisaré a lo lejos,
la belleza de una nación hermana
que me traerá recuerdos viejos
de pasillos y valses que mi madre cantaba.

Ecuador, tu belleza asombrará mi alma
como lo hacen mis farallones,
mientras tus nevados y su aparente calma,
aguardan para llenarme de emociones.

Ecuador envuelto en copos de nieve
espérame bajo cielos ovejunos,
deja que recorra tu irregular relieve,
baje a tus playas y goce tus montunos.

Querido pueblo del Ecuador,
aguarda pues, mi llegada envuelto en lana,
en alpaca o en el más cálido algodón,
allá en Quito, Tulcán o en la cima del Antisana.

Lyda de Jericó.


¡WOW! Lyda un recital que aplaudo desde este palco, muy hermoso y bien llevado, se siente el paisaje y el sentir en tu inspiración.
Gusto leerte, saludos cordiales.
 

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