versos rotos
La poesía es el cristal a través del que miro.
Me das para beber de tu néctar adictivo,
dibujas un abril sobre agosto extenuado,
permutas con tu luz el color de lo enlutado
y vas excarcelando mi sueño cautivo.
Yo, náufrago de mi tempestad, bogo sin rumbo
fijado hasta varar en la playa de tu pecho,
y como de tus besos, y calmo sobre el lecho
de tus manos, heridas de ayer en que sucumbo.
Me das, para vencer mis fantasmas, la azul arma
del alba de tus ojos, la piel que los desarma,
la miel que en el brocal de tu sexo me alimenta.
Abrigo del invierno, en tu espalda mi tormenta
amaina, refugiándose en ti el poeta maltrecho.
Te das, para brotar primavera en mi barbecho.
dibujas un abril sobre agosto extenuado,
permutas con tu luz el color de lo enlutado
y vas excarcelando mi sueño cautivo.
Yo, náufrago de mi tempestad, bogo sin rumbo
fijado hasta varar en la playa de tu pecho,
y como de tus besos, y calmo sobre el lecho
de tus manos, heridas de ayer en que sucumbo.
Me das, para vencer mis fantasmas, la azul arma
del alba de tus ojos, la piel que los desarma,
la miel que en el brocal de tu sexo me alimenta.
Abrigo del invierno, en tu espalda mi tormenta
amaina, refugiándose en ti el poeta maltrecho.
Te das, para brotar primavera en mi barbecho.