Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
ágiles manos de pequeños palomos
trizando el cautivado interior
derrotan el alma en celo...
Voces dudosas, pueriles de ausencias
consiguen atrapar el alma ciega;
en persecución de esferas cegadoras
atormentan la noche de relojes
y a estigmas solitarios profanados
que ya no parecen el zumbido de las abejas
ni infieles estampidas de mudez brumosa.
De la espuria y del agobiante celo,
la asfixia sumergida desboca en el galope,
se parece a la dicha escondida que
reaparece cuando estás muy lejos
encendida en velas azules y amarillas...
trizando el cautivado interior
derrotan el alma en celo...
Voces dudosas, pueriles de ausencias
consiguen atrapar el alma ciega;
en persecución de esferas cegadoras
atormentan la noche de relojes
y a estigmas solitarios profanados
que ya no parecen el zumbido de las abejas
ni infieles estampidas de mudez brumosa.
De la espuria y del agobiante celo,
la asfixia sumergida desboca en el galope,
se parece a la dicha escondida que
reaparece cuando estás muy lejos
encendida en velas azules y amarillas...