marquelo
Negrito villero
Ahora Dios
vuelve a colocar las mismas piezas
En el mismo ángulo del árbol
cuya sombra son las reminiscencias de algún planeta
aún desnudo.
Como él y ella
antes del péndulo
fueron dos cuerpos fundidos como una lenta peregrinación de lava
que buscaba incendiar al cosmos.
Ahora tú y yo
Plegamos el tiempo y descansamos en el como si todos los cantos nos abanicaran
Haciendo estelas con nuestros ojos
y lanzando nuestros cabellos
A esa infinita brisa
que tiene el ¡ te quiero! .
Nuestros miembros se cuelgan del tiempo para que no caiga el peso de nuestro abrazo.
Nuestros besos son un lienzo secreto que descansa en un camino de agua.
Amarte es un descubrimiento de tus formas en la luz.
Y a lo lejos el aliento de Dios
Hace brillar nuestros cuerpos debajo de un arco lunar
como dos obligaciones del amor...
vuelve a colocar las mismas piezas
En el mismo ángulo del árbol
cuya sombra son las reminiscencias de algún planeta
aún desnudo.
Como él y ella
antes del péndulo
fueron dos cuerpos fundidos como una lenta peregrinación de lava
que buscaba incendiar al cosmos.
Ahora tú y yo
Plegamos el tiempo y descansamos en el como si todos los cantos nos abanicaran
Haciendo estelas con nuestros ojos
y lanzando nuestros cabellos
A esa infinita brisa
que tiene el ¡ te quiero! .
Nuestros miembros se cuelgan del tiempo para que no caiga el peso de nuestro abrazo.
Nuestros besos son un lienzo secreto que descansa en un camino de agua.
Amarte es un descubrimiento de tus formas en la luz.
Y a lo lejos el aliento de Dios
Hace brillar nuestros cuerpos debajo de un arco lunar
como dos obligaciones del amor...
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