Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Inflamaron los deslices de tus besos
las tristes células perdidas y acosadas;
nocturnas aves amarillas predijeron
hechizados el manto azul y luego el rojo.
Siempre sabré que amé las sombras del
espectral espejo.
Amé desprenderme en descalabro libre.
Amé noches de despojos en la cama,
consumí allí nuestra droga cotidiana;
y obtuve de ese amor el fervor probable,
fingir sería inmiscuirse con la piel esquiva
de los mares.
Si quieres sumergir la encrucijada en ti misma
conjetura allí un lapso breve;
predominan fugacidades del encuentro,
deslices en tropel frecuentan el infierno,
sonámbulas ansiedades descifran inspiraciones,
salpican de humo recónditos secretos,
rastros inescrutables de caras ardidas,
tintineo voraz de celosos grillos,
y el platinado brillo del mercurio inoculado...
Desconozco los desvelos de vagos instantes,
de madrugadas insolentes y del furor nocturno
finalmente logré huir del temible desenfreno...
las tristes células perdidas y acosadas;
nocturnas aves amarillas predijeron
hechizados el manto azul y luego el rojo.
Siempre sabré que amé las sombras del
espectral espejo.
Amé desprenderme en descalabro libre.
Amé noches de despojos en la cama,
consumí allí nuestra droga cotidiana;
y obtuve de ese amor el fervor probable,
fingir sería inmiscuirse con la piel esquiva
de los mares.
Si quieres sumergir la encrucijada en ti misma
conjetura allí un lapso breve;
predominan fugacidades del encuentro,
deslices en tropel frecuentan el infierno,
sonámbulas ansiedades descifran inspiraciones,
salpican de humo recónditos secretos,
rastros inescrutables de caras ardidas,
tintineo voraz de celosos grillos,
y el platinado brillo del mercurio inoculado...
Desconozco los desvelos de vagos instantes,
de madrugadas insolentes y del furor nocturno
finalmente logré huir del temible desenfreno...
Última edición: