BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Eras como la tierra
frágil dúctil flexible
en cadencias inquietas
de sonido o hojas muertas.
Eras como la tierra,
redonda, inmensa, naranja
tornasolada que imprecaba
y blasfemaba inciertamente.
Y, como ella, desapareciste,
valiente, sobria y llena de misterio.
En tus ojos húmedos pendían
los últimos estertores y lamentos
de una tierra vulnerada, árida,
áspera e hirsuta como lo eran
tus cejas.
Miré de soslayo el relámpago
que te cruzaba, la zona fronteriza
donde tus párpados se asentaban:
geografías y allá, el río de tus eras.
Nada quedaba sobre la tierra muerta.
©
frágil dúctil flexible
en cadencias inquietas
de sonido o hojas muertas.
Eras como la tierra,
redonda, inmensa, naranja
tornasolada que imprecaba
y blasfemaba inciertamente.
Y, como ella, desapareciste,
valiente, sobria y llena de misterio.
En tus ojos húmedos pendían
los últimos estertores y lamentos
de una tierra vulnerada, árida,
áspera e hirsuta como lo eran
tus cejas.
Miré de soslayo el relámpago
que te cruzaba, la zona fronteriza
donde tus párpados se asentaban:
geografías y allá, el río de tus eras.
Nada quedaba sobre la tierra muerta.
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