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Qué vergüenza, el otro día
cuando me viste en el bar,
y me pillaste in fraganti,
rompiendo el hielo
y el vaso
y la cabeza de algún
fantasma. Supongo
que ya no te quedan ganas
de tomarte una copa
y conocernos mejor.
Pero soy terco, no me canso
de las ginebras como tú.
Qué vergüenza, el otro día
cuando me viste en el bar,
y me pillaste in fraganti,
rompiendo el hielo
y el vaso
y la cabeza de algún
fantasma. Supongo
que ya no te quedan ganas
de tomarte una copa
y conocernos mejor.
Pero soy terco, no me canso
de las ginebras como tú.
Personal y original poema en su idea y en su fresco lenguaje, romper el hielo es cuestión de vibraciones, si son reciprocas y cómplices la cosa puede resultar. Un abrazo amigo Líricodetrito. Paco.