bilbo
Poeta recién llegado
Tus cartas
Cuando al leerlos la luna de vergüenza se cubría
Tus miradas
Que a un mismísimo iceberg derretían
Tus tacones y minifalda
Que una bomba parecían
Tus labios carnosos
A los que un caramelo les apetecían
Y tu cuerpo esplendoroso
Que hasta el viento complacía
Por tocar esas curvas
Que en un laberinto se convertían
Cuando al leerlos la luna de vergüenza se cubría
Tus miradas
Que a un mismísimo iceberg derretían
Tus tacones y minifalda
Que una bomba parecían
Tus labios carnosos
A los que un caramelo les apetecían
Y tu cuerpo esplendoroso
Que hasta el viento complacía
Por tocar esas curvas
Que en un laberinto se convertían