pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tembló la necesidad de ser invadida
ante la presencia del conquistador,
quien sin armadura figura erguida
el vino derramó de la vid sin estupor.
Las cálidas aguas se abrió camino
para goce triunfal del gran señor,
su sed de gloria fue fiel pergamino
donde plasmó como ley al amor.
Indagó cada rincón carnal ardiente
sin conciencia se adentró con osadía,
fue en ella esclavo complaciente
sin dejar de ser señor con gallardía.
Marcado con gratitud arrolladora
de su fiel amante y conquistadora,
dejaron mudo al tiempo pudoroso
cuando al silencio callaron en gozo.
Fueron uno entre besos afrutados
y en caricias de infinita necesidad ,
dejándose los corazones tatuados
bajo éxtasis del amor y la felicidad.
ante la presencia del conquistador,
quien sin armadura figura erguida
el vino derramó de la vid sin estupor.
Las cálidas aguas se abrió camino
para goce triunfal del gran señor,
su sed de gloria fue fiel pergamino
donde plasmó como ley al amor.
Indagó cada rincón carnal ardiente
sin conciencia se adentró con osadía,
fue en ella esclavo complaciente
sin dejar de ser señor con gallardía.
Marcado con gratitud arrolladora
de su fiel amante y conquistadora,
dejaron mudo al tiempo pudoroso
cuando al silencio callaron en gozo.
Fueron uno entre besos afrutados
y en caricias de infinita necesidad ,
dejándose los corazones tatuados
bajo éxtasis del amor y la felicidad.
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