Lírico.
Exp..
El Javi
De bar en bar. Un euro. Alguna barra
de costo. Una cañita. Tragaperras.
Más calle. Otro cigarro. No trabaja
ya de ebanista. Observa. Merodea.
De pronto, un alarido. Se le apaga
el rostro. Suda. Jura. Algo recuerda
que no quiere contar. Se encoge. Parla
con sus fantasmas. Quiere y no se venga.
Camina. Se detiene. Pide hora.
Rastrea las terrazas. Siempre sale
algún eurito más. Sigue su ronda.
Alma. Deriva. Tiempo. Tumba. Sabe
que nada importa ya. Y el mundo estorba.
Su casa es la tristeza. Cae la tarde.
De bar en bar. Un euro. Alguna barra
de costo. Una cañita. Tragaperras.
Más calle. Otro cigarro. No trabaja
ya de ebanista. Observa. Merodea.
De pronto, un alarido. Se le apaga
el rostro. Suda. Jura. Algo recuerda
que no quiere contar. Se encoge. Parla
con sus fantasmas. Quiere y no se venga.
Camina. Se detiene. Pide hora.
Rastrea las terrazas. Siempre sale
algún eurito más. Sigue su ronda.
Alma. Deriva. Tiempo. Tumba. Sabe
que nada importa ya. Y el mundo estorba.
Su casa es la tristeza. Cae la tarde.
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