Mujer Etérea.

Anibal Rodriguez

Poeta adicto al portal
bd5dcf4.jpeg

Del portal de mi casa vi sus ojos

como gotas bordadas de misterio,

de sus labios brotaban cual salterio

los racimos de besos y de antojos

que dejaron el alma en cautiverio.



Y llevaba en su frente la diadema

que corona con fuego las pasiones,

y cubría de magia sus facciones

esa gracia tan dulce y tan suprema

que nos lleva por ríos de ilusiones.



Caminaba de forma casi etérea

como nube que cruza por el cielo,

y soñé que su piel de terciopelo

me envolvía en su capa tan sidérea

abrigando mi cuerpo con anhelo.



En el aire su esencia se esparcía

con efluvios sutiles de claveles,

la figura tenía de Cibeles

y de luces la senda la prendía

inundando de rayos mis dinteles.



Al mirarla sentí la primavera

que de nardos repleta florecía,

despertando sublime fantasía

con su talle de espléndida palmera

que las manos del viento sacudía.



¡En su diáfana y mágica sonrisa

vi la aurora de amor mas refulgente;

desde entonces navega por mi mente

como el suave rocío de la brisa

que perfuma mi sueño eternamente!



Autor: Aníbal Rodríguez.
 
Entregados versos impregnados de bellos cantos hacia la presencia amada, exaltando sus atributos a través de singulares metáforas. Recibe un saludo fraternal. Que la vida te sea siempre plena en todos los sentidos. Hasta pronto.
 
bd5dcf4.jpeg

Del portal de mi casa vi sus ojos

como gotas bordadas de misterio,

de sus labios brotaban cual salterio

los racimos de besos y de antojos

que dejaron el alma en cautiverio.



Y llevaba en su frente la diadema

que corona con fuego las pasiones,

y cubría de magia sus facciones

esa gracia tan dulce y tan suprema

que nos lleva por ríos de ilusiones.



Caminaba de forma casi etérea

como nube que cruza por el cielo,

y soñé que su piel de terciopelo

me envolvía en su capa tan sidérea

abrigando mi cuerpo con anhelo.



En el aire su esencia se esparcía

con efluvios sutiles de claveles,

la figura tenía de Cibeles

y de luces la senda la prendía

inundando de rayos mis dinteles.



Al mirarla sentí la primavera

que de nardos repleta florecía,

despertando sublime fantasía

con su talle de espléndida palmera

que las manos del viento sacudía.



¡En su diáfana y mágica sonrisa

vi la aurora de amor mas refulgente;

desde entonces navega por mi mente

como el suave rocío de la brisa

que perfuma mi sueño eternamente!



Autor: Aníbal Rodríguez.
Mirar a la amada y establecer una rutilante necesidad expresiva
que se extasio en las formas, imagenes absolutas en una
descripcion enamorada y llena de licores con sentido.
excelnte. saludos de luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba