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Absorto-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Permanentemente alerta

siglos y siglos de abatimiento

arenas residuales que proveen

materiales indistintos que absorben

alerta y alerta, tras la época de

crucial dominio, el insomnio predilecto:

teclas que abandonan su antiguo significado,

como manchas o borrones indescifrables,

así, la materia que intenta aniquilar el lenguaje.

Yo puedo, sé, la indiferencia me castiga:

observo el mundo, participo de él?

Un café me absuelve de la memoria aciaga.

Resuelvo equidistancias múltiples

veo el mundo a través de sus celosías

deplorables, ataco lo instintivo

hasta sacudirme el barro, lo mortecino,

polvo eyaculado por galaxias aproximadas.

Desalojo el siglo, prometo victorias,

secundo el reloj de ojos de una noria

sobre su torre de oscuridad.

Alerta, permanentemente alerta!

Iris palpitantes, nubes en los cielos,

alerta! Nada queda.

Hay un hueco de pura luz

de pura luz absorbente

disolviendo los cielos

y prometiendo un colorido superfluo.

A mí me atacan, con cigarros encendidos,

el pecho, los demonios del asco.

Y escupo, esputo, la ira contenida,

el ciclo en abandono.

La orgía ha acabado.

Como nubes, el cielo

está pasando sólo.

©
 
Última edición:
Hay un hueco de pura luz /de pura luz absorbente /disolviendo los cielos /y prometiendo un colorido superfluo

Nunca, querido compañero, los coloridos serán superfluos. La luz, esa luz que preconizas, hace posible la fraternidad y coexistencia de todos los colores. No así la de los seres humanos, porque ellos no conocen esa luz purísima. Un quejido, un grito angustiado se vierte desde tu poema. Y ciertamente está justificado desde esos insomnios y esas alertas que te hacen vigilante permanente de esta nuestra disolución como polvo. Pero hay que resistir para seguir cantando. Un cordial saludo,
miguel
 
Nunca, querido compañero, los coloridos serán superfluos. La luz, esa luz que preconizas, hace posible la fraternidad y coexistencia de todos los colores. No así la de los seres humanos, porque ellos no conocen esa luz purísima. Un quejido, un grito angustiado se vierte desde tu poema. Y ciertamente está justificado desde esos insomnios y esas alertas que te hacen vigilante permanente de esta nuestra disolución como polvo. Pero hay que resistir para seguir cantando. Un cordial saludo,
miguel


Me alegra que pasaras a comentar Miguel, un saludo!
 
Permanentemente alerta

siglos y siglos de abatimiento

arenas residuales que proveen

materiales indistintos que absorben

alerta y alerta, tras la época de

crucial dominio, el insomnio predilecto:

teclas que abandonan su antiguo significado,

como manchas o borrones indescifrables,

así, la materia que intenta aniquilar el lenguaje.

Yo puedo, sé, la indiferencia me castiga:

observo el mundo, participo de él?

Un café me absuelve de la memoria aciaga.

Resuelvo equidistancias múltiples

veo el mundo a través de sus celosías

deplorables, ataco lo instintivo

hasta sacudirme el barro, lo mortecino,

polvo eyaculado por galaxias aproximadas.

Desalojo el siglo, prometo victorias,

secundo el reloj de ojos de una noria

sobre su torre de oscuridad.

Alerta, permanentemente alerta!

Iris palpitantes, nubes en los cielos,

alerta! Nada queda.

Hay un hueco de pura luz

de pura luz absorbente

disolviendo los cielos

y prometiendo un colorido superfluo.

A mí me atacan, con cigarros encendidos,

el pecho, los demonios del asco.

Y escupo, esputo, la ira contenida,

el ciclo en abandono.

La orgía ha acabado.

Como nubes, el cielo

está pasando sólo.

©

Muy bello como transmites esa lucha diaria de la existencia por superarse... siempre un placer leer tu obra amigo Ben, eres gran poeta. Saludos, que vaya todo muy bien.
 
Permanentemente alerta

siglos y siglos de abatimiento

arenas residuales que proveen

materiales indistintos que absorben

alerta y alerta, tras la época de

crucial dominio, el insomnio predilecto:

teclas que abandonan su antiguo significado,

como manchas o borrones indescifrables,

así, la materia que intenta aniquilar el lenguaje.

Yo puedo, sé, la indiferencia me castiga:

observo el mundo, participo de él?

Un café me absuelve de la memoria aciaga.

Resuelvo equidistancias múltiples

veo el mundo a través de sus celosías

deplorables, ataco lo instintivo

hasta sacudirme el barro, lo mortecino,

polvo eyaculado por galaxias aproximadas.

Desalojo el siglo, prometo victorias,

secundo el reloj de ojos de una noria

sobre su torre de oscuridad.

Alerta, permanentemente alerta!

Iris palpitantes, nubes en los cielos,

alerta! Nada queda.

Hay un hueco de pura luz

de pura luz absorbente

disolviendo los cielos

y prometiendo un colorido superfluo.

A mí me atacan, con cigarros encendidos,

el pecho, los demonios del asco.

Y escupo, esputo, la ira contenida,

el ciclo en abandono.

La orgía ha acabado.

Como nubes, el cielo

está pasando sólo.

©

Esa luz que con genialidad señalas, es el eje de las formas coloristas que caminan
hacia una pureza quizas olvidada por muchos. la incoda angustia se entrega en la
obra y de ahi nacen esas dudas para que en la vigilancia veamos el canto
de la resistencia mas humana. excelente. saludos con afecto de luzyabsenta
 

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