Lírico.
Exp..
El hábito
Qué quieres que te diga
si a mi Sísifo me parece
un auténtico pardillo
empujando esa roca
de su memoria dando vueltas
como perro tras su cola
para luego volver a empezar.
Yo también subo
una pendiente inclinada
por el tiempo que me toca,
pero no empujo nada,
más bien dejo que el verso
me propulse él solo,
sin grandes esfuerzos
ni rutas circulares
ni sueños repetidos
como pájaros insomnes.
A medida que asciendo
no vuelvo a sorprenderme
al pie de la montaña
que duerme y nos ignora.
Mas bien clavo mi tienda,
hago mi campamento
mirando hacia la vida
y toco mis pasiones,
acaricio el amarillo
susurro sin aristas
del momento acurrucado.
Siempre amanece nuevo
el paisaje del silencio
que enriquece en su costumbre
un valle donde habito.
Me alimento de paciencia
decorada con aplomo
donde reside libre
la calma, el pensamiento
como una fibra
flexible e iluminada
bajo los astros limpios.
Deja que el verso lleve
tu luz hacia adelante.
No esperes que la senda
llegue hasta el firmamento.
Sin duda, amárrate
a un bosque de palabras
y envía desde allí
mensajes como estrellas.
Qué quieres que te diga
si a mi Sísifo me parece
un auténtico pardillo
empujando esa roca
de su memoria dando vueltas
como perro tras su cola
para luego volver a empezar.
Yo también subo
una pendiente inclinada
por el tiempo que me toca,
pero no empujo nada,
más bien dejo que el verso
me propulse él solo,
sin grandes esfuerzos
ni rutas circulares
ni sueños repetidos
como pájaros insomnes.
A medida que asciendo
no vuelvo a sorprenderme
al pie de la montaña
que duerme y nos ignora.
Mas bien clavo mi tienda,
hago mi campamento
mirando hacia la vida
y toco mis pasiones,
acaricio el amarillo
susurro sin aristas
del momento acurrucado.
Siempre amanece nuevo
el paisaje del silencio
que enriquece en su costumbre
un valle donde habito.
Me alimento de paciencia
decorada con aplomo
donde reside libre
la calma, el pensamiento
como una fibra
flexible e iluminada
bajo los astros limpios.
Deja que el verso lleve
tu luz hacia adelante.
No esperes que la senda
llegue hasta el firmamento.
Sin duda, amárrate
a un bosque de palabras
y envía desde allí
mensajes como estrellas.
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