Almas vivas
Le ruego que destruya el corazón
que late por usted desde la infancia.
Una carta, sin sobre ni buzón,
conserva los sabores y fragancia
del primer beso dulce, clandestino.
El mismo que sacude mis entrañas
en la caricia cálida del vino
o en el néctar nacido de las cañas.
Le ruego, mi señora, que se aleje
o se quede rompiendo expectativas.
Permita que le diga y aconseje:
busquemos mantener las almas vivas.
Autor: Jorge de Córdoba
Le ruego que destruya el corazón
que late por usted desde la infancia.
Una carta, sin sobre ni buzón,
conserva los sabores y fragancia
del primer beso dulce, clandestino.
El mismo que sacude mis entrañas
en la caricia cálida del vino
o en el néctar nacido de las cañas.
Le ruego, mi señora, que se aleje
o se quede rompiendo expectativas.
Permita que le diga y aconseje:
busquemos mantener las almas vivas.
Autor: Jorge de Córdoba