CATINA
Poeta fiel al portal
Desperté temprano
y engañé a mi cuerpo
cerré los ojos
y pensé de nuevo.
Pensé en mi madre,
y en ese silencio
en sus temores
y en sus aciertos.
En cómo sería
despertar sabiendo
que un monstruo horrible
te carcome el cuerpo…
Que triste,
que horrible,
terrible desvelo
porqué nunca antes
yo pensaba en esto.
Pensé en las niñas
en cuanto las amo
lo que doy por ellas
y en quererlas tanto.
Pensé en este día
pensé en el verano
y en esta rutina
que me está matando.
Como por instinto
revisando Facebook
poemas, canciones
y lugares bellos.
Luego el clima…
luego la hora…
pasajes y ofertas
la ropa de moda.
Pensé en mi pasado
y en mis decisiones
en mis alegrías
en mis decepciones.
En mis frustraciones
y hasta en mis talentos
pensé en todo eso
en tan poco tiempo.
Salí de la cama
a las habitaciones,
las niñas dormían
sin preocupaciones.
Caminé desnuda
por ese pasillo
a beber café
con un cigarrillo.
Vi por la ventana
la vista de casa…
la plaza,
la lluvia,
la hermosa terraza.
Y seguí pensando,
casi meditando
que piensa una mente
que no está trabajando.
Pensaba en mi edad…
pensaba en mi cuerpo
en esas caricias
que ahora no tengo.
Pensé en tu perfume
metido en mi cama
y haciendo el amor
por toda la casa.
Te toqué de nuevo
con el pensamiento
como una herida abierta
que sangra por dentro.
Te maldije mil veces
como de costumbre
en esta muerte lenta
que lucha conmigo.
Como desde entonces
yo lo he decidido
como para siempre
todos los domingos.
y engañé a mi cuerpo
cerré los ojos
y pensé de nuevo.
Pensé en mi madre,
y en ese silencio
en sus temores
y en sus aciertos.
En cómo sería
despertar sabiendo
que un monstruo horrible
te carcome el cuerpo…
Que triste,
que horrible,
terrible desvelo
porqué nunca antes
yo pensaba en esto.
Pensé en las niñas
en cuanto las amo
lo que doy por ellas
y en quererlas tanto.
Pensé en este día
pensé en el verano
y en esta rutina
que me está matando.
Como por instinto
revisando Facebook
poemas, canciones
y lugares bellos.
Luego el clima…
luego la hora…
pasajes y ofertas
la ropa de moda.
Pensé en mi pasado
y en mis decisiones
en mis alegrías
en mis decepciones.
En mis frustraciones
y hasta en mis talentos
pensé en todo eso
en tan poco tiempo.
Salí de la cama
a las habitaciones,
las niñas dormían
sin preocupaciones.
Caminé desnuda
por ese pasillo
a beber café
con un cigarrillo.
Vi por la ventana
la vista de casa…
la plaza,
la lluvia,
la hermosa terraza.
Y seguí pensando,
casi meditando
que piensa una mente
que no está trabajando.
Pensaba en mi edad…
pensaba en mi cuerpo
en esas caricias
que ahora no tengo.
Pensé en tu perfume
metido en mi cama
y haciendo el amor
por toda la casa.
Te toqué de nuevo
con el pensamiento
como una herida abierta
que sangra por dentro.
Te maldije mil veces
como de costumbre
en esta muerte lenta
que lucha conmigo.
Como desde entonces
yo lo he decidido
como para siempre
todos los domingos.