BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Oh voluntad indómita de ser benefactor
olvidemos el lado oculto de las cosas
su precaria manifestación en avasalladora
resistencia, en miserable abyección:
cómo fraguas tu neutra imposibilidad,
dictando huecos en las miradas que te observan.
Oh vacilación de huesos calcinados, entroncados,
sin ley alguna, derrotados y dispersos por los cañaverales,
por las hediondas pestilencias de antiguos alcornoques,
participemos en la comunión de los árboles en extrañeza.
Difusos y confusos, perdidos y derrocados, como ídolos
desarrancados, de su encía ensangrentada, reagrupemos
nuestra confianza exhausta en diminutos comités imperfectos:
hay ley, hay futuro, hay pan para hoy.
olvidemos el lado oculto de las cosas
su precaria manifestación en avasalladora
resistencia, en miserable abyección:
cómo fraguas tu neutra imposibilidad,
dictando huecos en las miradas que te observan.
Oh vacilación de huesos calcinados, entroncados,
sin ley alguna, derrotados y dispersos por los cañaverales,
por las hediondas pestilencias de antiguos alcornoques,
participemos en la comunión de los árboles en extrañeza.
Difusos y confusos, perdidos y derrocados, como ídolos
desarrancados, de su encía ensangrentada, reagrupemos
nuestra confianza exhausta en diminutos comités imperfectos:
hay ley, hay futuro, hay pan para hoy.