Luis Adolfo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me permití una pequeña licencia al final, que me perdonen los puristas.
¿No son tus ojos -niña de los míos-,
candelas que provocan mi demanda?
¿Acaso no respiro tu lavanda,
ni muero por beberme tus rocíos?
¿No ves ardiendo mis helados fríos,
ni notas que tu fuego se desbanda?
¡Atiende la llamada que te manda
la dulce voz de mis cansados bríos!
No niegues el camino que desanda
senderos de tristezas y vacíos,
ni niegues que refuerza tu baranda
las sombras de recuerdos ya baldíos.
¿No notas que tu fuego se desbanda...?
¿No son tus ojos, presos de los míos...?
Entiendo que la licencia es haber repetido míos en el primer y último verso. Yo no soy un maestro , pero en mi opinión has escrito un soneto muy bueno , a pesar de esa licencia, je,je...,
Me gustó mucho lo que leí. Escribes muy bien
Te felicito.