¿A dónde, a dónde vamos ave oscura?
tu plumaje azabache me recuerda
la tristeza infinita, la locura.
El tic tac del reloj se oye tan cerca,
¿acaso es mi final lo que barruntas?
En la espera sin fín de horas desiertas
se escapa ya mi noche tras la luna
dejándome una estela de horas muertas
y así nacen los versos de mi pluma,
hijos de soledades de poeta,
de recurrentes sueños sin fortuna.
Un sinfin de preguntas sin respuestas,
díme a dónde me llevas, ave oscura.
- Al lugar donde moran las estrellas,
donde hallaras la paz y la cordura.
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