BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay mucha noche en mis músculos,
en mis vértebras, dentro de mi cuerpo.
Respiro noche; noches densas y respiraciones
inmortales, eternas, noches en que el pecho
rasga las tumbas de soslayo.
A veces canto noches frías o gélidas,
cielos azulados o nostálgicos, sucesiones
impávidas de escuadrones negros.
A veces, la mirada sucumbe al llanto
y lo hermetiza. A veces son estrellas rodantes
las que caen y cesan en inmensidades,
como en manos y en cenizas ardorosas.
Derriban muros las pavesas ingentes
en cuyo rostro yo me adivino.
Noche a noche, voy haciendo su rostro-.
©
en mis vértebras, dentro de mi cuerpo.
Respiro noche; noches densas y respiraciones
inmortales, eternas, noches en que el pecho
rasga las tumbas de soslayo.
A veces canto noches frías o gélidas,
cielos azulados o nostálgicos, sucesiones
impávidas de escuadrones negros.
A veces, la mirada sucumbe al llanto
y lo hermetiza. A veces son estrellas rodantes
las que caen y cesan en inmensidades,
como en manos y en cenizas ardorosas.
Derriban muros las pavesas ingentes
en cuyo rostro yo me adivino.
Noche a noche, voy haciendo su rostro-.
©