daniel amaya
Poeta fiel al portal
Escucha en los árboles
donde nuestro corazón se fundió
con fuego y sangre,
recuerda en las noches un dolor velaba
los sueños de otro mundo,
no es necesario pensar con fuerza,
para nada, no es necesario arrojarse a los lobos,
por favor nunca te olvides de ver la luna,
allí está el pacto que nos unió,
no la abandones jamás,
llévala contigo a los sueños.
Escucha lentamente la razón
que nos detiene al viento en las cortinas,
la lluvia está en las ventanas,
un pétalo marchito
en el diario de una niña,
un barco a la deriva,
un corazón tatuado…
escucha por favor la razón de lo imposible,
una isla con nuestro nombre,
una casa en un árbol,
una lágrima en un diario,
una almohada confidente…
¿Cómo saber si es una necesidad?
a mí me sirve pensar en ti
y en cosas que nos separa del mundo
como haber muerto
o haber sido digerido por el silencio,
recuerda que si escuchas al viento
mi voz se alza a lo irracional,
me oculto en los oídos tuyos
como guarida aferrada en el tiempo…
Detente amor,
deja de cruzar pantanos que yo no puedo…
siempre he visto el otoño,
estoy en las hojas amarillentas
propias del corazón que se fue a morir al abismo,
por favor nunca olvides la historia escrita en la oscuridad.
Escucha lentamente la razón necesaria,
un colibrí de visita,
un cuaderno de poemas,
la ilusión de una pequeña,
una flor en un cuaderno,
un rayo de sol entre las hojas,
una canción dedicada,
miradas encontradas,
noches estrelladas,
deseos en un lucero,
mariposas en el estómago….
el idilio que el corazón entiende.
No puedo explicar
mucho de mí, ni de ti,
somos incógnita,
una ecuación que nadie entiende,
solo sé que de ti
tu alma se guarda como flores en un jardín
y de mí, sé que mi alma vuela
hacia los tesoros que aguardan tranquilos
en los jardines postrados en tus terrenos.
Escucha lentamente la razón
que nos impacienta,
un te amo,
un primer beso,
un enorme abrazo,
una carta de amor,
un desamor,
una herida,
un dolor,
un para siempre,
una noche,
una mañana,
un siempre te amaré….
donde nuestro corazón se fundió
con fuego y sangre,
recuerda en las noches un dolor velaba
los sueños de otro mundo,
no es necesario pensar con fuerza,
para nada, no es necesario arrojarse a los lobos,
por favor nunca te olvides de ver la luna,
allí está el pacto que nos unió,
no la abandones jamás,
llévala contigo a los sueños.
Escucha lentamente la razón
que nos detiene al viento en las cortinas,
la lluvia está en las ventanas,
un pétalo marchito
en el diario de una niña,
un barco a la deriva,
un corazón tatuado…
escucha por favor la razón de lo imposible,
una isla con nuestro nombre,
una casa en un árbol,
una lágrima en un diario,
una almohada confidente…
¿Cómo saber si es una necesidad?
a mí me sirve pensar en ti
y en cosas que nos separa del mundo
como haber muerto
o haber sido digerido por el silencio,
recuerda que si escuchas al viento
mi voz se alza a lo irracional,
me oculto en los oídos tuyos
como guarida aferrada en el tiempo…
Detente amor,
deja de cruzar pantanos que yo no puedo…
siempre he visto el otoño,
estoy en las hojas amarillentas
propias del corazón que se fue a morir al abismo,
por favor nunca olvides la historia escrita en la oscuridad.
Escucha lentamente la razón necesaria,
un colibrí de visita,
un cuaderno de poemas,
la ilusión de una pequeña,
una flor en un cuaderno,
un rayo de sol entre las hojas,
una canción dedicada,
miradas encontradas,
noches estrelladas,
deseos en un lucero,
mariposas en el estómago….
el idilio que el corazón entiende.
No puedo explicar
mucho de mí, ni de ti,
somos incógnita,
una ecuación que nadie entiende,
solo sé que de ti
tu alma se guarda como flores en un jardín
y de mí, sé que mi alma vuela
hacia los tesoros que aguardan tranquilos
en los jardines postrados en tus terrenos.
Escucha lentamente la razón
que nos impacienta,
un te amo,
un primer beso,
un enorme abrazo,
una carta de amor,
un desamor,
una herida,
un dolor,
un para siempre,
una noche,
una mañana,
un siempre te amaré….
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