Lírico.
Exp..
El misionero
Hace ya nueve meses que ha dejado
su duro hogar en campos de Castilla.
Nueve meses sin ver esa amarilla
meseta tan sedienta de arbolado.
Zarpó desde Sevilla con la vista
clavada en el azul del firmamento.
Sintió que se colmaba de contento
su amor por ser en Dios, algún artista.
Alegre y con el pecho al descubierto
atravesó la selva el misionero
sabiendo que su muerte era algo fijo.
Y en este último tramo en que despierto
clama ahora su abandono en un madero
su cuerpo ya es un bello crucifijo.
Hace ya nueve meses que ha dejado
su duro hogar en campos de Castilla.
Nueve meses sin ver esa amarilla
meseta tan sedienta de arbolado.
Zarpó desde Sevilla con la vista
clavada en el azul del firmamento.
Sintió que se colmaba de contento
su amor por ser en Dios, algún artista.
Alegre y con el pecho al descubierto
atravesó la selva el misionero
sabiendo que su muerte era algo fijo.
Y en este último tramo en que despierto
clama ahora su abandono en un madero
su cuerpo ya es un bello crucifijo.
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