Alarido
Poeta asiduo al portal
Piedras, piedras, y más piedras.
Tropecientas piedras.
Tropecientas de tropezar.
Tropecé con piedras negras,
tropecé con piedras angulares.
Con piedras preciosas por fuera,
con piedras por dentro vulgares.
Y de tanto tropezar,
tropecé con la piedra de las piedras.
Yo que no creía en las casualidades.
Una piedra filosofal
en un universo de piedras normales.
Canto de cisne,
a las puertas del precipicio,
contadme, cantadme,
por favor advertidme.
De los cantos de sirena.
De los cantantes de pacotilla.
Para que naufragen en la orilla.
Para que perezcan en la arena.
Arena fina.
Arena rutilante.
Arena ancestral.
Arena ambulante.
Canto silencioso, testigo del ayer.
Canto rodado de tanto recorrer.
Arena que ahora acaricia mis pies.
Cuéntame como te sientes
en este mundo al revés.
Tú que fuiste montaña.
Tú que fuiste Everest.
Tropecientas piedras.
Tropecientas de tropezar.
Tropecé con piedras negras,
tropecé con piedras angulares.
Con piedras preciosas por fuera,
con piedras por dentro vulgares.
Y de tanto tropezar,
tropecé con la piedra de las piedras.
Yo que no creía en las casualidades.
Una piedra filosofal
en un universo de piedras normales.
Canto de cisne,
a las puertas del precipicio,
contadme, cantadme,
por favor advertidme.
De los cantos de sirena.
De los cantantes de pacotilla.
Para que naufragen en la orilla.
Para que perezcan en la arena.
Arena fina.
Arena rutilante.
Arena ancestral.
Arena ambulante.
Canto silencioso, testigo del ayer.
Canto rodado de tanto recorrer.
Arena que ahora acaricia mis pies.
Cuéntame como te sientes
en este mundo al revés.
Tú que fuiste montaña.
Tú que fuiste Everest.