Tirare del hilo

viktor Huno

Le poéte
Bajo la siseante luz
de un bar sin etiqueta,
una mujer me entro en el ojo
como una caricia sencilla,
filtrada por la espalda,
una fogata fría en el cuello
irrumpió en mi oído
coartando el pedregoso
sonido del reggaetón,
invoco la primavera,
con su armónica voz
en Do, Re, Mi solsticio
de verano en diciembre;
de pensares diferentes
ella, y yo engullidos
hablando de lo profundo
en la efímera barra de un bar,
tantos ciclos del crono pasar
esperándola,
tantos ciclos…
para decirle
que la había soñado,
que la soñaba y esperaba despierto,
tantos ciclos, tantos...
bailamos una pieza
un ramillete de palabras
llegaban a la orilla
de este mar sin arenas
al contacto con su tacto
tantos ciclos,
tantas palabras,
tantos, tantos
para un solo momento
y no lo dije…

Como la espuma
de una cerveza
que pronto desaparece,
Ella, desapareció…
pero antes
en un segundo efímero
tendí un hilo,
tome su número;
—pero, como te dije—
Ella piensa diferente
es diferente,
actúa diferente.
Dijo, por ejemplo
es mejor posar la mirada
en la piel de quien me habla,
que soportar el invierno
de la palabra escrita
en el fuego de una pantalla;
No habrá medallas por whatsapp.
o cualquier otra red social,
—lo sé.
Por eso a mi pluma hoy
invoco la aurora boreal
porque quiero volverla a ver,
mirarle de frente,
mirarnos de frente
y no de reojo
lo que puede ser.
cada fin de semana
como perlas de un collar roto
saldré disparado a buscarle
quizá me haga un alcohólico
creativo, —eso sí—
o quizás vuelva
y ella haga de mi
un poeta... vivo.
 
Bajo la siseante luz
de un bar sin etiqueta,
una mujer me entro en el ojo
como una caricia sencilla,
filtrada por la espalda,
una fogata fría en el cuello
irrumpió en mi oído
coartando el pedregoso
sonido del reggaetón,
invoco la primavera,
con su armónica voz
en Do, Re, Mi solsticio
de verano en diciembre;
de pensares diferentes
ella, y yo engullidos
hablando de lo profundo
en la efímera barra de un bar,
tantos ciclos del crono pasar
esperándola,
tantos ciclos…
para decirle
que la había soñado,
que la soñaba y esperaba despierto,
tantos ciclos, tantos...
bailamos una pieza
un ramillete de palabras
llegaban a la orilla
de este mar sin arenas
al contacto con su tacto
tantos ciclos,
tantas palabras,
tantos, tantos
para un solo momento
y no lo dije…

Como la espuma
de una cerveza
que pronto desaparece,
Ella, desapareció…
pero antes
en un segundo efímero
tendí un hilo,
tome su número;
—pero, como te dije—
Ella piensa diferente
es diferente,
actúa diferente.
Dijo, por ejemplo
es mejor posar la mirada
en la piel de quien me habla,
que soportar el invierno
de la palabra escrita
en el fuego de una pantalla;
No habrá medallas por whatsapp.
o cualquier otra red social,
—lo sé.
Por eso a mi pluma hoy
invoco la aurora boreal
porque quiero volverla a ver,
mirarle de frente,
mirarnos de frente
y no de reojo
lo que puede ser.
cada fin de semana
como perlas de un collar roto
saldré disparado a buscarle
quizá me haga un alcohólico
creativo, —eso sí—
o quizás vuelva
y ella haga de mi
un poeta... vivo.

Interesante historia la que nos muestran sus versos amigo Víktor.
Ha sido un placer detenerse en ella y disfrutar de su lectura.
Un fuerte abrazo desde los cielos de este halcón. Y felices fiestas
 

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