Nos escondíamos en todas nuestras cosas,
con cada sueño de patos rebeldes…
con el anunciar de nuevos cielos de castillos…
y su amor, caído, como meteorito al corazón…
entre las simbologías que sonríen
y los cuencos de los colores íntimos.
Y que se derramen versos como besos…
cuando, por avidez o por despiste, alargamos los dedos…
y entre ángeles y anfibios, se despereza el barrio…
voz de caldereros/ número 5,
donde nos convencen esos juegos de guitarras,
y cada tregua de mil amores,
mientras corre el café la calle abajo…
ella, abriendo mil ventanas, en mis ilusiones…
a los patios ideales, y las playas sin medida…
a la luz bondadosa
y los bohemios en rama, con sus sumas rojas.
con cada sueño de patos rebeldes…
con el anunciar de nuevos cielos de castillos…
y su amor, caído, como meteorito al corazón…
entre las simbologías que sonríen
y los cuencos de los colores íntimos.
Y que se derramen versos como besos…
cuando, por avidez o por despiste, alargamos los dedos…
y entre ángeles y anfibios, se despereza el barrio…
voz de caldereros/ número 5,
donde nos convencen esos juegos de guitarras,
y cada tregua de mil amores,
mientras corre el café la calle abajo…
ella, abriendo mil ventanas, en mis ilusiones…
a los patios ideales, y las playas sin medida…
a la luz bondadosa
y los bohemios en rama, con sus sumas rojas.