La noche cohabita,
y la mano arde, la mano que se da, la mano que no puede….
Esos oleajes que nos llevan y nos traen…
háblame de esa herida de plata y aceitunas.
Otra solución, con un gemido en mil cajones,
o de mil pajarillos cantores.
Esta ristra que esquila y muerde…
póker de moscas, entre faroles de muérdago…
háblame de sencillez e intensidad…
la ciudad, que extiende sus mantos sobre el recuerdo…
de los licores de sinfonías del invierno…
aquellos llenos de tragos argumentados y jegloríficos de sol…
háblame de sus agendas:
de circos oníricos,
aviones en verde, y supernova…
de los correos abiertos en el bosque constelado.
y la mano arde, la mano que se da, la mano que no puede….
Esos oleajes que nos llevan y nos traen…
háblame de esa herida de plata y aceitunas.
Otra solución, con un gemido en mil cajones,
o de mil pajarillos cantores.
Esta ristra que esquila y muerde…
póker de moscas, entre faroles de muérdago…
háblame de sencillez e intensidad…
la ciudad, que extiende sus mantos sobre el recuerdo…
de los licores de sinfonías del invierno…
aquellos llenos de tragos argumentados y jegloríficos de sol…
háblame de sus agendas:
de circos oníricos,
aviones en verde, y supernova…
de los correos abiertos en el bosque constelado.