CRECIERON JUNTOS
Juan y Manolita crecieron juntos en el mismo pueblo, la misma calle, mismo colegio y grupo de amigos, fiestas y aniversarios celebraban con el entusiasmo propio de los niños, los veranos disfrutaban bañándose en la laguna próxima cuando no ayudaban a sus mayores en algunas labores del campo, felices cual pajarillos sin preocupaciones.
Jóvenes alegres con sus traviesas pandillas crecían sin percibirse lo mucho que se atraían.
Un día en que después de bañarse en la laguna se quedaron solos tumbados semidesnudos entre los juncos de la orilla y de pronto se miraron, se descubrieron maravillados como si nunca se hubieran visto en tal estado, arrobados se acercaron hasta sentir el contacto de sus pieles y trémulos sus labios se encontraron, excitados se fundieron en gozoso abrazo, se conocieron íntimamente y desde entonces nunca más se separaron.
Hoy, en sus dias invernales, se unen y repasan en viejos álbumes las fotos que fueron señalando sus mejores momentos y cuando llegan a la foto de su último nieto se miran con el mismo brillo de amor que tuvieron aquel día entre los juncos de su laguna.
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