El errante fugaz
Poeta recién llegado
A la flor más bella,
flor eterna, flor verdadera,
flor que habita en mi corazón,
flor de primavera.
Te preguntas por qué
pierdo mi tiempo
hablando de la rosa y el girasol,
de la violeta y el jazmín;
siendo tú la más bella
sin duda, en todo el jardín.
Yo solo te digo
que en esas flores gasto mi tinta,
despilfarro las hojas
y escribo pequeñeces.
Pero tú, mi bella flor querida,
eres más que eso:
Tú no eres simple ni pequeña,
no eres efímera ni fugaz.
Tú eres la flor de mi vida
¡Y no se diga nada más!
En mis ojos nunca veré
poema aquello el cual
tu dulzura pueda describir.
Es por eso que mi tiempo
no lo pierdo en escribir.
Prefiero pasar mis días
viendo los pétalos de tu sonrisa,
como tú juegas con las abejas
y bailas tranquila con la brisa.
¡Oh! Que alegría la de los insectos
que beben de tu néctar
sin saber que beben del líquido más puro,
ese de tu nobleza.
Hormigas, avispas, abejones y colibríes,
que suerte que tienen al verte
entre todas las flores del camino.
Simpáticos animalitos que te admiran,
pero ninguno más que yo.
Yo te amo mi dulce flor,
flor eterna, flor verdadera,
flor de mi vida,
tuyo es mi corazón.
flor eterna, flor verdadera,
flor que habita en mi corazón,
flor de primavera.
Te preguntas por qué
pierdo mi tiempo
hablando de la rosa y el girasol,
de la violeta y el jazmín;
siendo tú la más bella
sin duda, en todo el jardín.
Yo solo te digo
que en esas flores gasto mi tinta,
despilfarro las hojas
y escribo pequeñeces.
Pero tú, mi bella flor querida,
eres más que eso:
Tú no eres simple ni pequeña,
no eres efímera ni fugaz.
Tú eres la flor de mi vida
¡Y no se diga nada más!
En mis ojos nunca veré
poema aquello el cual
tu dulzura pueda describir.
Es por eso que mi tiempo
no lo pierdo en escribir.
Prefiero pasar mis días
viendo los pétalos de tu sonrisa,
como tú juegas con las abejas
y bailas tranquila con la brisa.
¡Oh! Que alegría la de los insectos
que beben de tu néctar
sin saber que beben del líquido más puro,
ese de tu nobleza.
Hormigas, avispas, abejones y colibríes,
que suerte que tienen al verte
entre todas las flores del camino.
Simpáticos animalitos que te admiran,
pero ninguno más que yo.
Yo te amo mi dulce flor,
flor eterna, flor verdadera,
flor de mi vida,
tuyo es mi corazón.