Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
El tanteo del perfume inolvidable desborda
en mis ojos al ahondar en la frontera
y en la desnudez del templo se aplaca
el trueno imponente, rayo del mediodía,
y en el disipado alboroto de golosos besos,
imágenes raramente frecuentan el mundo;
un manto de agua persistente inunda el cabello
de los pequeños veleros sujetos al horizonte,
innumerables enamorados entre los juncos
y entre los bosques desbastados
los serruchos tronchando enloquecidas raíces;
veremos sin prisa el entorno impaciente del agua
y al samaritano donador de señales profundas
luego de quitar vilanos del aliento...
en mis ojos al ahondar en la frontera
y en la desnudez del templo se aplaca
el trueno imponente, rayo del mediodía,
y en el disipado alboroto de golosos besos,
imágenes raramente frecuentan el mundo;
un manto de agua persistente inunda el cabello
de los pequeños veleros sujetos al horizonte,
innumerables enamorados entre los juncos
y entre los bosques desbastados
los serruchos tronchando enloquecidas raíces;
veremos sin prisa el entorno impaciente del agua
y al samaritano donador de señales profundas
luego de quitar vilanos del aliento...
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