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El universo astral

E.Fdez.Castro

Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay allí muchos planetas
llenos de seres astrales;
de vehículos de luz
sus habitantes se valen,
para que como el fotón,
más veloces se trasladen.
Es el universo astral,
tal nuestro cosmos palpable,
cientos de veces mayor;
hechos con haces vibrantes
de sutiles luminarias.
Colgada como por cable,
toda la creación física,
como sólido azafate,
bajo gran esfera astral
de una luz muy brillante.
Tal como en espacio físico,
hay también innumerables
soles, planetas y lunas,
en dimensiones astrales.
Estas bellas luminarias,
tal auroras boreales,
igual que las lunas tenues
y más y más deslumbrantes.
Sus planetas tienen soles
y lunas más agradables.
Sus luminarias parejas
con auroras boreales,
el albor astral solar
es mucho más deslumbrante
y de más bellos colores,
que la de rayos lunares.
Día y noche son allí,
como vuestros terrenales,
pero son más prolongados.
Son estos mundos astrales
infinitamente bellos,
limpios, pulcros y brillantes.
No hay planetas inertes
ni zonas ineficaces.
Imperfecciones terrestres,
como hierbas malas, tales,
los insectos y serpientes,
por allí no se atrapen.
Tampoco existen los climas
de inclemencia favorable;
temperatura uniforme,
de tiempos primaverales
con lluvias de mil colores
de formas ocasionales.
Con sus lagos opalinos
y con sus mares brillantes;
surcados por bellos ríos
a arcos iris semejantes.

Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.
P.D. Parece cosa de lunáticos, pero es más real que lo físico.
 
Hay allí muchos planetas
llenos de seres astrales;
de vehículos de luz
sus habitantes se valen,
para que como el fotón,
más veloces se trasladen.
Es el universo astral,
tal nuestro cosmos palpable,
cientos de veces mayor;
hechos con haces vibrantes
de sutiles luminarias.
Colgada como por cable,
toda la creación física,
como sólido azafate,
bajo gran esfera astral
de una luz muy brillante.
Tal como en espacio físico,
hay también innumerables
soles, planetas y lunas,
en dimensiones astrales.
Estas bellas luminarias,
tal auroras boreales,
igual que las lunas tenues
y más y más deslumbrantes.
Sus planetas tienen soles
y lunas más agradables.
Sus luminarias parejas
con auroras boreales,
el albor astral solar
es mucho más deslumbrante
y de más bellos colores,
que la de rayos lunares.
Día y noche son allí,
como vuestros terrenales,
pero son más prolongados.
Son estos mundos astrales
infinitamente bellos,
limpios, pulcros y brillantes.
No hay planetas inertes
ni zonas ineficaces.
Imperfecciones terrestres,
como hierbas malas, tales,
los insectos y serpientes,
por allí no se atrapen.
Tampoco existen los climas
de inclemencia favorable;
temperatura uniforme,
de tiempos primaverales
con lluvias de mil colores
de formas ocasionales.
Con sus lagos opalinos
y con sus mares brillantes;
surcados por bellos ríos
a arcos iris semejantes.

Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.
P.D. Parece cosa de lunáticos, pero es más real que lo físico.

Me ilusiona ese poema Castro, yo creo en esas cosas. Un abrazo.-
 
Me ilusiona ese poema Castro, yo creo en esas cosas. Un abrazo.-
A mí más que ilusionarme, me apasionan. Tal vez una de las pocas cosas que me hacen sentir humano es leer a estos verdaderos maestros de la humanidad, los cuales ponen al hombre al nivel de los dioses, en contra de la ciencia que nos situa en el rasero de una mota de polvo.
Al juzgar por los comentarios, parece que a este foro no le interesa lo transcendente.
Gracias, Catia, por leer, comentar.
Castro.
 
Buen romance has hecho para relatar cómo es ese mundo astral del que tantos nos hablas, Enrique. Creo que es normal que en un romance tan extenso pueda haber algún verso que suene un poco extraño y que te señalo en la cita, pero en general has hecho un trabajo meritorio, amigo, siempre al amparo de las traducciones de la Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.

¿Sabes que esas definiciones que haces de esos mundos etéreos me han recordado a lo que le explicaba el brujo yaqui Don Juan Matus a Carlos Castaneda en sus libros? Aún me quedan resabios de aquellas enseñanzas que me impactaron muchísimo en su día, aunque desde luego tu mundo astral es, tal como relatas al final, más paradisíaco que otra cosa con esas lluvias de colores...

Buen trabajo, amigo.

saludo cordial.


Hay allí muchos planetas
llenos de seres astrales;
de vehículos de luz
sus habitantes se valen,
para que como el fotón,
más veloces se trasladen.
Es el universo astral,
tal nuestro cosmos palpable,
cientos de veces mayor;
hechos con haces vibrantes
de sutiles luminarias.
Colgada como por cable,
toda la creación física, ....este verso me suena raro aunque sea efectivamente un octosílabo (9-1) si no se hace la sinéresis en "creación" hacemos esa palabra trisílaba como realmente es; pero seguramente esa malsonancia se debe, creo, a que hay solo un acento en la 6ª sílaba y y otro en la 7ª.
como sólido azafate,
bajo gran esfera astral
de una luz muy brillante.
Tal como en espacio físico,
hay también innumerables
soles, planetas y lunas,
en dimensiones astrales.
Estas bellas luminarias,
tal auroras boreales, .... aquí pondría "tal que auroras boreales", le encuentro mejor construcción así.
igual que las lunas tenues
y más y más deslumbrantes.
Sus planetas tienen soles
y lunas más agradables.
Sus luminarias parejas
con auroras boreales,
el albor astral solar
es mucho más deslumbrante
y de más bellos colores,
que la de rayos lunares.
Día y noche son allí,
como vuestros terrenales,
pero son más prolongados.
Son estos mundos astrales
infinitamente bellos,
limpios, pulcros y brillantes.
No hay planetas inertes
ni zonas ineficaces.
Imperfecciones terrestres,
como hierbas malas, tales,
los insectos y serpientes,
por allí no se atrapen.
Tampoco existen los climas
de inclemencia favorable;
temperatura uniforme,
de tiempos primaverales
con lluvias de mil colores
de formas ocasionales.
Con sus lagos opalinos
y con sus mares brillantes;
surcados por bellos ríos
a arcos iris semejantes.

Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.
P.D. Parece cosa de lunáticos, pero es más real que lo físico.
 
Última edición:
El poema es interesante, pero como bien te señala Juan Ramón, al ser tan extenso hay versos que chirrian y se hace monótono al no llevar pausas. Insisto, me gusta porque el tema me apasiona como a ti, pero yo lo estructuraria de otra manera. Hay algo en lo que no estoy de acuerdo, y es en que el hombre, en su estado actual esté a la altura de los dioses. El hombre puede llegar a ser un dios, pero para eso necesita cambiar, eliminar el ego y revolucionarse contra si mismo. Cómo puede ser un dios un lujurioso, un envidioso, un soberbio o un jugador?
Por lo demás coincido contigo en todo
 
Última edición:
Buen romance has hecho para relatar cómo es ese mundo astral del que tantos nos hablas, Enrique. Creo que es normal que en un romance tan extenso pueda haber algún verso que suene un poco extraño y que te señalo en la cita, pero en general has hecho un trabajo meritorio, amigo, siempre al amparo de las traducciones de la Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.

¿Sabes que esas definiciones que haces de esos mundos etéreos me han recordado a lo que le explicaba el brujo yaqui Don Juan Matus a Carlos Castaneda en sus libros? Aún me quedan resabios de aquellas enseñanzas que me impactaron muchísimo en su día, aunque desde luego tu mundo astral es, tal como relatas al final, más paradisíaco que otra cosa con esas lluvias de colores...

Buen trabajo, amigo.

saludo cordial.
Saludos, amigo Juan. No he leido al tal Castañeda, pero sí a muchos autores que han transcendido la mente y en lo esencial coinciden.
Un abrazo y procuraré enmendar el entuerto. Gracias por leer, comentar y corregir.
 
El poema es interesante, pero como bien te señala Juan Ramón, al ser tan extenso hay versos que chirrian y se hace monótono al no llevar pausas. Insisto, me gusta porque el tema me apasiona como a ti, pero yo lo estructuraria de otra manera. Hay algo en lo que no estoy de acuerdo, y es en que el hombre, en su estado actual esté a la altura de los dioses. El hombre puede llegar a ser un dios, pero para eso necesita cambiar, eliminar el ego y revolucionarse contra si mismo. Cómo puede ser un dios un lujurioso, un envidioso, un soberbio o un jugador?
Por lo demás coincido contigo en todo
Muy acertado tu comentario. Eso es lo que he querido decir, tenemos esa posibilidad mas tenemos que trabajarla.
En cuanto a los chirrios, por desgracia, es algo de mi malograda cosecha. Desafino más que una corneja.
Cordiales saludos y gracias por leer y comentar.
 
Saludos, amigo Juan. No he leido al tal Castañeda, pero sí a muchos autores que han transcendido la mente y en lo esencial coinciden.
Un abrazo y procuraré enmendar el entuerto. Gracias por leer, comentar y corregir.

No todo lo trascendental va a proceder del orientalismo, amigo, también al otro lado del Atlántico, allá por los desiertos de Sonora, entre México y Estados Unidos, se conservan ancestrales enseñanzas indias que te sorprenderían muchísimo. A mí hubo una época en que me influyeron mucho esas enseñanzas.

Saludos.
 
No todo lo trascendental va a proceder del orientalismo, amigo, también al otro lado del Atlántico, allá por los desiertos de Sonora, entre México y Estados Unidos, se conservan ancestrales enseñanzas indias que te sorprenderían muchísimo. A mí hubo una época en que me influyeron mucho esas enseñanzas.

Saludos.
Desde luego. Yo menciono a la sabiduría induista porque es la más asiquible en mi biblioteca y conocimiento por ser un practicante y aficcionado al yoga. Los indios amiricanos tienen una cultura muy similar aunque no tan organizada.
Los chamanes o brujos de las tribus tenía la fuerza de salirse de lo físico y llegar a estados de trance semilares a los yagis. Es que el ser humano es el mismo en todas partes y al tener un alma común tienen parecidas experiencias.
Un caordial saludo, amigo Juan.
Castro.
 
Hay allí muchos planetas
llenos de seres astrales;
de vehículos de luz
sus habitantes se valen,
para que como el fotón,
más veloces se trasladen.
Es el universo astral,
tal nuestro cosmos palpable,
cientos de veces mayor;
hechos con haces vibrantes
de sutiles luminarias.
Colgada como por cable,
toda la creación física,
como sólido azafate,
bajo gran esfera astral
de una luz muy brillante.
Tal como en espacio físico,
hay también innumerables
soles, planetas y lunas,
en dimensiones astrales.
Estas bellas luminarias,
tal auroras boreales,
igual que las lunas tenues
y más y más deslumbrantes.
Sus planetas tienen soles
y lunas más agradables.
Sus luminarias parejas
con auroras boreales,
el albor astral solar
es mucho más deslumbrante
y de más bellos colores,
que la de rayos lunares.
Día y noche son allí,
como vuestros terrenales,
pero son más prolongados.
Son estos mundos astrales
infinitamente bellos,
limpios, pulcros y brillantes.
No hay planetas inertes
ni zonas ineficaces.
Imperfecciones terrestres,
como hierbas malas, tales,
los insectos y serpientes,
por allí no se atrapen.
Tampoco existen los climas
de inclemencia favorable;
temperatura uniforme,
de tiempos primaverales
con lluvias de mil colores
de formas ocasionales.
Con sus lagos opalinos
y con sus mares brillantes;
surcados por bellos ríos
a arcos iris semejantes.

Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.
P.D. Parece cosa de lunáticos, pero es más real que lo físico.
Preciosa descripción de un lugar que al ir leyendo, iban formándose las figuras en mi mente. Que lindo pasar por ésta bella obra. Saludos, poeta Castro.
Azalea.
 
Preciosa descripción de un lugar que al ir leyendo, iban formándose las figuras en mi mente. Que lindo pasar por ésta bella obra. Saludos, poeta Castro.
Azalea.
Estoy poniendo por partes, en forma de seudo romances, el capítulo de Yogananda en relación a la aparición de su maestro, el que tiene un cierto paralelismo con Jesucristo, aunque Jesús transcendió los tres niveles, físico,astral y causal.
Lo curioso es que se piensa que son obras de la imaginación calenturienta de santos y poetas y lo cierto es que la historia y literatura está empañada de estas enseñanzas que en la actualidad tenemos poco en cuenta.
Saludos fraternales y gracias por leer y comentar.
Castro.
 

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