E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Piu piu, aguantó un día,
pegado a su cascarón;
porque yo no lo sabía,
ni mantuve la intención
de mirar que le pasaba
en su primera actuación.
El pobre pollito piaba
para del huevo salir,
pero Co co lo ocultaba
para no se aterir
por su endeble plumaje
y por sus patas, tullir.
Antes del postrero viaje,
de la costra lo saqué
y se llevó el bagaje
de leche con miel bebé;
para que dulce, se diga,
aquí es nuestro bufé.
Al costado de la ortiga,
lo soterré en el corral
y con una cruz amiga
señalando su lugar,
cubriendo con una piedra
hice de su tumba altar.
Una trepadora hiedra
sube por la frágil cruz,
distintivo del que medra
de lo sombrío a la luz.
pegado a su cascarón;
porque yo no lo sabía,
ni mantuve la intención
de mirar que le pasaba
en su primera actuación.
El pobre pollito piaba
para del huevo salir,
pero Co co lo ocultaba
para no se aterir
por su endeble plumaje
y por sus patas, tullir.
Antes del postrero viaje,
de la costra lo saqué
y se llevó el bagaje
de leche con miel bebé;
para que dulce, se diga,
aquí es nuestro bufé.
Al costado de la ortiga,
lo soterré en el corral
y con una cruz amiga
señalando su lugar,
cubriendo con una piedra
hice de su tumba altar.
Una trepadora hiedra
sube por la frágil cruz,
distintivo del que medra
de lo sombrío a la luz.