BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sobre esta corriente, mi esqueleto.
Rechazando los golpes instantáneos.
Memorizando rostros, de nacimiento,
marcas, tatuajes, pérfidas semillas,
esporas metálicas. Y yo,
tatuando en mi cuerpo,
el recuerdo del daño.
Fui desvaneciendo los golpes.
Intentando sepultar la dictadura
del agua-.
Aquí, donde el sufrimiento
ronda las avenidas, mortalmente
abastecidas de sombras, ruinas,
llantos de otras épocas, periodos
inconclusos, amores de juerga
y poco más. Donde se proyectan
aguas proscritas, sótanos y alcantarillas,
de vientres vacíos y caracolas durmientes.
Donde dormitan barrenas mineras,
secretos de alcoba, los fetos y las fuentes
de familias desnutridas, donde se incrementan
las aguas vacías en jardines de miseria.
Letales de calor
los miembros se abren
y reciben los frutos
del agua. Sombríos
remolinos, tinieblas
de maíz, roca, pura y dura,
de los dientes amarillos.
Paredes y recibos,
fuentes y alcobas,
marineros y maromas,
sombras, de otros puertos
sin noticias. A veces
la memoria indaga,
y es cruel en su intento.
Salta, la maravilla
del agua. Salta, accediendo
a los labios sumergidos.
El agua, que brilla
desvanecida.
©
Rechazando los golpes instantáneos.
Memorizando rostros, de nacimiento,
marcas, tatuajes, pérfidas semillas,
esporas metálicas. Y yo,
tatuando en mi cuerpo,
el recuerdo del daño.
Fui desvaneciendo los golpes.
Intentando sepultar la dictadura
del agua-.
Aquí, donde el sufrimiento
ronda las avenidas, mortalmente
abastecidas de sombras, ruinas,
llantos de otras épocas, periodos
inconclusos, amores de juerga
y poco más. Donde se proyectan
aguas proscritas, sótanos y alcantarillas,
de vientres vacíos y caracolas durmientes.
Donde dormitan barrenas mineras,
secretos de alcoba, los fetos y las fuentes
de familias desnutridas, donde se incrementan
las aguas vacías en jardines de miseria.
Letales de calor
los miembros se abren
y reciben los frutos
del agua. Sombríos
remolinos, tinieblas
de maíz, roca, pura y dura,
de los dientes amarillos.
Paredes y recibos,
fuentes y alcobas,
marineros y maromas,
sombras, de otros puertos
sin noticias. A veces
la memoria indaga,
y es cruel en su intento.
Salta, la maravilla
del agua. Salta, accediendo
a los labios sumergidos.
El agua, que brilla
desvanecida.
©