Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre ambos formamos un secreto,
un delineado que no será carcomido
por lengua bífida,
la destilación de la misa
el sagrario ornamental, la bebida
espirituosa
que no será doblegada por hojas
rebeldes cobijando suspensos;
y ante tu silueta de caramelo de sol
se irá coronado la emoción.
¡Ah, que ese deseo emocionado te guíe
hacia la artesanía de la natura quieta!
y hacia la corola de la flor expandida,
ramificación de nuestros brazos danzantes
en el rictus despoblado de espejismos
en las manos fluyendo
corazones de ritmos inciertos
y de dolores apagados en la
incierta coraza de pétalos enardecidos...
Por momentos quizá tu mirada sea inquieta
urdimbre de arañitas minúsculas
tejiendo de nuevo el mundo,
y resuenen tal vez en las arterias de la montaña
gritos de los cines apresados en la Selva
adyacente, en el veloz río sempiterno;
o quizá la caravana anuncie lo fatídico,
lo que recién empieza y se disuelve en la
nocturnidad de nuestros calurosos besos...
un delineado que no será carcomido
por lengua bífida,
la destilación de la misa
el sagrario ornamental, la bebida
espirituosa
que no será doblegada por hojas
rebeldes cobijando suspensos;
y ante tu silueta de caramelo de sol
se irá coronado la emoción.
¡Ah, que ese deseo emocionado te guíe
hacia la artesanía de la natura quieta!
y hacia la corola de la flor expandida,
ramificación de nuestros brazos danzantes
en el rictus despoblado de espejismos
en las manos fluyendo
corazones de ritmos inciertos
y de dolores apagados en la
incierta coraza de pétalos enardecidos...
Por momentos quizá tu mirada sea inquieta
urdimbre de arañitas minúsculas
tejiendo de nuevo el mundo,
y resuenen tal vez en las arterias de la montaña
gritos de los cines apresados en la Selva
adyacente, en el veloz río sempiterno;
o quizá la caravana anuncie lo fatídico,
lo que recién empieza y se disuelve en la
nocturnidad de nuestros calurosos besos...
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