La cena - minirrelato

Manolo Martínez

Poeta fiel al portal
En el comedor de la humilde casa, hoy no se prende el televisor. Es hora de la cena. Ella, la jefa del hogar, mujer sencilla y de pocas letras, aunque ya nada será habitual, cumple con su tarea cotidiana. El pequeño con rostro sonrojado se alimenta.
En una de las sillas, esta noche duerme un gato y en su respaldar cuelga una campera oscura. El niño con voz cansada dice:


-Toy tite mamá. Ate jugaba comigo. Ónde etá papá?

-Él estaba enfermito. Vino un angelito y se lo llevó al cielito.
-Quiedo juga con él. Dezile que me abuzzdo.

-Ahora el juega con Diocito y desde allá nos mira.
-Pedile a Diozito que lo taiga.

-Podemos jugar nosotros. Él se sentirá contento.
-Y poqué no etá? Yo lo etaño.

-Ni yo lo comprendo hijito. Ni yo lo comprendo.
-Y me mida de noche? Me beza?

-Sí. Te besa la frente, las manos y los piecitos.

-Ta bueno Y zi vamo con él?

-Todavía no hijito. Algún día estaremos juntos los tres

y podremos jugar mucho, reiremos y nos besaremos.
-Ta bié. Dezile que lo quiedo mucho.

-Eso él ya lo sabe hijito. Él ya lo sabe. Ahora vamos a dormir.


En la mesa quedó una tasa vacía que contuvo leche, unos recortes del pan del día, y en un rincón de la misma, una historia clínica, un diccionario con palabras marcadas y un listado de palabras para ser interpretadas: “oncológico”, “neoplásico”, metástasis”…
Desde la habitación contigua, se escuchaba dos voces que recitaban a coro: “Ángel de la Guarda, dulce compañía, no nos desampares ni de noche ni de día…
 
Bueno, qué te podría decir respecto a tu relato: un relato inocente, propio para el foro de prosa infantil, no sé si aquí lo haya. De un gran contenido espiritual y religioso, propio de la idiosincrasia de nuestros pueblos, heredado indudablemente por España. ¿Sabías que los europeos consideraban que Europa comenzaba de los Pirineos hacia el norte? O sea, que España era considerada parte de África. Me imagino porque los musulmanes la dominaron por más de 700 años, en 1492 sacaron el último reducto musulmán de Granada; ese años sucedieron tres grandes acontecimientos para España: la expulsión de los musulmanes, la edición del primer libro de gramática de Antonio Lebrija y el famoso descubrimiento de América. Bueno, me fui por otro lado, pero en fin, un buen relato como nos tienes acostumbrado. Suerte.
 
Última edición:
En el comedor de la humilde casa, hoy no se prende el televisor. Es hora de la cena. Ella, la jefa del hogar, mujer sencilla y de pocas letras, aunque ya nada será habitual, cumple con su tarea cotidiana. El pequeño con rostro sonrojado se alimenta.
En una de las sillas, esta noche duerme un gato y en su respaldar cuelga una campera oscura. El niño con voz cansada dice:


-Toy tite mamá. Ate jugaba comigo. Ónde etá papá?

-Él estaba enfermito. Vino un angelito y se lo llevó al cielito.

-Quiedo juga con él. Dezile que me abuzzdo.

-Ahora el juega con Diocito y desde allá nos mira.

-Pedile a Diozito que lo taiga.

-Podemos jugar nosotros. Él se sentirá contento.

-Y poqué no etá? Yo lo etaño.

-Ni yo lo comprendo hijito. Ni yo lo comprendo.

-Y me mida de noche? Me beza?

-Sí. Te besa la frente, las manos y los piecitos.

-Ta bueno Y zi vamo con él?

-Todavía no hijito. Algún día estaremos juntos los tres

y podremos jugar mucho, reiremos y nos besaremos.

-Ta bié. Dezile que lo quiedo mucho.

-Eso él ya lo sabe hijito. Él ya lo sabe. Ahora vamos a dormir.


En la mesa quedó una tasa vacía que contuvo leche, unos recortes del pan del día, y en un rincón de la misma, una historia clínica, un diccionario con palabras marcadas y un listado de palabras para ser interpretadas: “oncológico”, “neoplásico”, metástasis”…
Desde la habitación contigua, se escuchaba dos voces que recitaban a coro: “Ángel de la Guarda, dulce compañía, no nos desampares ni de noche ni de día…
Créeme que tuve que buscar bastante información al respecto. Saludos cordiales, Manolo.
 
Bueno, qué te podría decir respecto a tu relato: un relato inocente, propio para el foro de prosa infantil, no sé si aquí lo haya. De un gran contenido espiritual y religioso, propio de la idiosincrasia de nuestros pueblos, heredado indudablemente por España. ¿Sabías que los europeos consideraban que Europa comenzaba de los Pirineos hacia el norte? O sea, que España era considerada parte de África. Me imagino porque los musulmanes la dominaron por más de 700 años, en 1492 sacaron el último reducto musulmán de Granada; ese años sucedieron tres grandes acontecimientos para España: la expulsión de los musulmanes, la edición del primer libro de gramática de Antonio Lebrija y el famoso descubrimiento de América. Bueno, me fui por otro lado, pero en fin, un buen relato como nos tienes acostumbrado. Suerte.

Muchas gracias, mi estimado amigo Sigifredo, por tan generoso y grato comentario. De paso me instruyo en historia, nunca está demás darle lugar a todos esos importantes sucesos...

por eso me gustan tus comentarios, porque veo que te apasionas y sabes muchísimo...

Te envío un gran abrazo.
 
Créeme que tuve que buscar bastante información al respecto. Saludos cordiales, Manolo.


Muchísimas gracias, mi estimado amigo Sergio, por estar presente tú también en mi presentación.

La terrible enfermedad del cáncer deja desolados a los familiares del enfermo, quienes también de una manera u otra lo sufren...

Te envío un gran abrazo.
 
En el comedor de la humilde casa, hoy no se prende el televisor. Es hora de la cena. Ella, la jefa del hogar, mujer sencilla y de pocas letras, aunque ya nada será habitual, cumple con su tarea cotidiana. El pequeño con rostro sonrojado se alimenta.
En una de las sillas, esta noche duerme un gato y en su respaldar cuelga una campera oscura. El niño con voz cansada dice:


-Toy tite mamá. Ate jugaba comigo. Ónde etá papá?

-Él estaba enfermito. Vino un angelito y se lo llevó al cielito.

-Quiedo juga con él. Dezile que me abuzzdo.

-Ahora el juega con Diocito y desde allá nos mira.

-Pedile a Diozito que lo taiga.

-Podemos jugar nosotros. Él se sentirá contento.

-Y poqué no etá? Yo lo etaño.

-Ni yo lo comprendo hijito. Ni yo lo comprendo.

-Y me mida de noche? Me beza?

-Sí. Te besa la frente, las manos y los piecitos.

-Ta bueno Y zi vamo con él?

-Todavía no hijito. Algún día estaremos juntos los tres

y podremos jugar mucho, reiremos y nos besaremos.

-Ta bié. Dezile que lo quiedo mucho.

-Eso él ya lo sabe hijito. Él ya lo sabe. Ahora vamos a dormir.


En la mesa quedó una tasa vacía que contuvo leche, unos recortes del pan del día, y en un rincón de la misma, una historia clínica, un diccionario con palabras marcadas y un listado de palabras para ser interpretadas: “oncológico”, “neoplásico”, metástasis”…
Desde la habitación contigua, se escuchaba dos voces que recitaban a coro: “Ángel de la Guarda, dulce compañía, no nos desampares ni de noche ni de día…
Lindo, triste y muy humano escrito, Manolo, muy atrapante su contenido y el final..... Un saludo, amigo y un abrazo enorme!!
 

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