pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la ausencia
del cuerpo candente
que alimenta
sin piedad mi piel,
levanta un grito el amor
que sediento busca tu calor...
Lava cálida fluye
de la profunda necesidad creciente,
eres quien enciende este deseo
de bajar al infierno de la lujuria,
por que redimida
bajo tu cuerpo vibrante
asciende el alma hasta el cielo...
Intento vano el auto satisfacer,
el fuego se apodera está noche
de tu dama en llamas.
Te busco en mi desnudez.
En los rincones inundados
y sin éxito suspiro
recitando tu nombre...
Dime ¿ dónde estás? ¡ ven mi hombre!
dame de tu boca
la bebida que calma mi sed,
dame de tus manos las caricias
que dominan este deseo,
encierra en mi celda
aquel ser salvaje que con furia
sabe llevarme a la locura...
Ven, mi amante eterno
eres el antídoto de este veneno
que hace hervir los pensamientos
y que calcinan los deseos,
tómame sin conciencia,
lléname de indecencia
y déjame jadeante gritando
¡ sii, amor mío!
mientras erupciono bajo tu poder.
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