Neida C. Mina
Poeta recién llegado
Navegamos
durante la tormenta,
¿Quién estaba listo? ¿Quién lo esperó?
para este embravecido mar
de culpas y vergüenza,
imprevistos
a esta gran fuerza,
que simplemente nos condena.
Porque en estos días
la calma se dispersa,
yo te siento
bajo una sombra fría y espesa,
helando tus palpitaciones
atenuando tu ser.
Cuando todo lo que deseo
y necesito ansiosamente,
es entre tus brazos estar
a salvo y segura,
pues en ti
he de refugiarme.
Pues dime
¿A dónde van las lágrimas?
que nadie pudo contar,
¿Dónde quedan los ambiciosos planes?
como sonrisas
que nunca vieron el Sol,
¿Quién regresará el tiempo?
para reparar
todas las heridas de antes.
Pero mi corazón suplicante
será centinela sobre el oleaje,
el encontrará la manera
de arribar en cualquier paraje,
para llevarte pronto
a través,
al otro lado,
donde recobras las fuerzas
y vuelves a creer.
durante la tormenta,
¿Quién estaba listo? ¿Quién lo esperó?
para este embravecido mar
de culpas y vergüenza,
imprevistos
a esta gran fuerza,
que simplemente nos condena.
Porque en estos días
la calma se dispersa,
yo te siento
bajo una sombra fría y espesa,
helando tus palpitaciones
atenuando tu ser.
Cuando todo lo que deseo
y necesito ansiosamente,
es entre tus brazos estar
a salvo y segura,
pues en ti
he de refugiarme.
Pues dime
¿A dónde van las lágrimas?
que nadie pudo contar,
¿Dónde quedan los ambiciosos planes?
como sonrisas
que nunca vieron el Sol,
¿Quién regresará el tiempo?
para reparar
todas las heridas de antes.
Pero mi corazón suplicante
será centinela sobre el oleaje,
el encontrará la manera
de arribar en cualquier paraje,
para llevarte pronto
a través,
al otro lado,
donde recobras las fuerzas
y vuelves a creer.
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