Chepeleon Arguello
Poeta veterano en el Portal
-¿Morirías por él?
Una voz suave y firme
desde lo oscuro del pequeño cuarto le susurra,
mientras el gallo del alba
por tercera vez, le recuerda una traición.
-¿Cuánto vale la vida de tu hijo?
El ruido de treinta monedas de plata
al caer y rodar sobre el asfalto,
le roba la concentración.
En el temblor de su mano, el miedo.
Un corazón asustado
late con fuerza en su vientre de madre.
-¿Lo crucificarías por la maldad de su padre?
Y si es así: ¿Por qué han de pagar los hijos
la culpa de sus padres?
Interpela la voz.
En vez de clavos en las manos
y en los pies,
usarán tenazas como una corona de muerte
para sujetarle la cabeza.
¿Percibirás su miedo?
¿Sentirás su cuerpo estremecerse por el dolor?
¿Experimentarás su ansiedad?
¿Captará tu instinto de madre su ultimo latido?
¿La inercia de sus movimientos
en tu vientre de mujer,
delatarán que el fin de su vida ha llegado?
¿Pedirás ver lo que resta de él
o pretenderás que no existió
porque no había nacido?
- ¡ Es mi cuerpo, mi voluntad, mi elección ¡
Se excusa la mujer frente al espejo de la vida.
¿Será suficiente la sangre de tu hijo
para lavar la culpa de esta decisión?
-¿Morirías por él?
¿Morirías por él?
¿Morirías por él?
Tres veces ¡NO!
Tres veces ¡NO!
Tres veces ¡NO!
Una voz suave y firme
desde lo oscuro del pequeño cuarto le susurra,
mientras el gallo del alba
por tercera vez, le recuerda una traición.
-¿Cuánto vale la vida de tu hijo?
El ruido de treinta monedas de plata
al caer y rodar sobre el asfalto,
le roba la concentración.
En el temblor de su mano, el miedo.
Un corazón asustado
late con fuerza en su vientre de madre.
-¿Lo crucificarías por la maldad de su padre?
Y si es así: ¿Por qué han de pagar los hijos
la culpa de sus padres?
Interpela la voz.
En vez de clavos en las manos
y en los pies,
usarán tenazas como una corona de muerte
para sujetarle la cabeza.
¿Percibirás su miedo?
¿Sentirás su cuerpo estremecerse por el dolor?
¿Experimentarás su ansiedad?
¿Captará tu instinto de madre su ultimo latido?
¿La inercia de sus movimientos
en tu vientre de mujer,
delatarán que el fin de su vida ha llegado?
¿Pedirás ver lo que resta de él
o pretenderás que no existió
porque no había nacido?
- ¡ Es mi cuerpo, mi voluntad, mi elección ¡
Se excusa la mujer frente al espejo de la vida.
¿Será suficiente la sangre de tu hijo
para lavar la culpa de esta decisión?
-¿Morirías por él?
¿Morirías por él?
¿Morirías por él?
Tres veces ¡NO!
Tres veces ¡NO!
Tres veces ¡NO!
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