BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con una anatomía endeble
con parches y apósitos y vendajes inútiles
con miembros y extremidades y prótesis
y con rectángulos y geometrías apartadas,
en los internados de medio mundo, por los
garajes individuales, radiando, escuchando
música y melodías sangrientas, vomitando
el pútrido aroma de los días de fiesta, teniendo
tedios y físicas indemostrables, visitando féretros
vacíos, sarcófagos indelebles, castrando animales
en celo, repitiendo el perfume de miles de invisibles
termiteros, con las máquinas fraguadas y la violenta
erupción de campos de oxígeno intachables. Allá
donde crece el vértigo y el delirio y lo inacabable
en círculos y en falsos testigos de lo ajeno, allá,
venciendo las cúspides de los mensajeros propios,
culminando las cúpulas académicas, vistiendo ropas
inciertas, en horizontales dormitorios, con vestidos
antiguos de comarcas desvanecidas, aprendimos
qué fe invasora nos era memorable-.
©
con parches y apósitos y vendajes inútiles
con miembros y extremidades y prótesis
y con rectángulos y geometrías apartadas,
en los internados de medio mundo, por los
garajes individuales, radiando, escuchando
música y melodías sangrientas, vomitando
el pútrido aroma de los días de fiesta, teniendo
tedios y físicas indemostrables, visitando féretros
vacíos, sarcófagos indelebles, castrando animales
en celo, repitiendo el perfume de miles de invisibles
termiteros, con las máquinas fraguadas y la violenta
erupción de campos de oxígeno intachables. Allá
donde crece el vértigo y el delirio y lo inacabable
en círculos y en falsos testigos de lo ajeno, allá,
venciendo las cúspides de los mensajeros propios,
culminando las cúpulas académicas, vistiendo ropas
inciertas, en horizontales dormitorios, con vestidos
antiguos de comarcas desvanecidas, aprendimos
qué fe invasora nos era memorable-.
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